En el cielo miro estrellas,
brillan solas, centinelas,
son misterios, son caminos,
luces de antiguos destinos.
Más allá, vasto y eterno,
el universo es invierno,
su silencio es tan profundo,
como el eco de otro mundo.
En esa inmensa negrura,
descubro en mí otra aventura,
tan lejana, tan sin fin,
como el cosmos, como el yin.
¿Qué es más vasto, más callado,
que el cielo en calma estrellado?
Mi alma es eco y silencio,
galaxia en eterno ascenso.
Ahí laten mis temores,
mis deseos, mis dolores,
son estrellas en mi ser,
que a veces logro entender.
¿Y si el cosmos, en su danza,
es solo un sueño, una lanza,
de mis noches interiores,
de mis múltiples dolores?
En mi pecho hay universos,
son misterios, son mis versos,
como el cielo en lontananza,
espejos de mi esperanza.
La noche y el ser convergen,
mi universo en luces emergen,
tan vasto fuera y tan dentro,
en el todo soy el centro.
Así en mi ser infinito,
como el cosmos, yo habito,
en busca de mi verdad,
mi paz y mi eternidad.
¿Quién diría que al mirar
mi propio ser vi brillar
En ese cielo que alumbra
la penumbra sin llorar.
brillan solas, centinelas,
son misterios, son caminos,
luces de antiguos destinos.
Más allá, vasto y eterno,
el universo es invierno,
su silencio es tan profundo,
como el eco de otro mundo.
En esa inmensa negrura,
descubro en mí otra aventura,
tan lejana, tan sin fin,
como el cosmos, como el yin.
¿Qué es más vasto, más callado,
que el cielo en calma estrellado?
Mi alma es eco y silencio,
galaxia en eterno ascenso.
Ahí laten mis temores,
mis deseos, mis dolores,
son estrellas en mi ser,
que a veces logro entender.
¿Y si el cosmos, en su danza,
es solo un sueño, una lanza,
de mis noches interiores,
de mis múltiples dolores?
En mi pecho hay universos,
son misterios, son mis versos,
como el cielo en lontananza,
espejos de mi esperanza.
La noche y el ser convergen,
mi universo en luces emergen,
tan vasto fuera y tan dentro,
en el todo soy el centro.
Así en mi ser infinito,
como el cosmos, yo habito,
en busca de mi verdad,
mi paz y mi eternidad.
¿Quién diría que al mirar
mi propio ser vi brillar
En ese cielo que alumbra
la penumbra sin llorar.
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