Reflexiones III

poetakabik

Poeta veterano en el portal
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Capítulo 7: El lenguaje del vacío

El silencio no es ausencia de palabras, sino el espacio abierto donde todo puede surgir. Es la calma entre los pensamientos, como el intervalo entre los golpes en el combate, el instante donde reside la verdadera maestría. No hay necesidad de llenarlo; el vacío es en sí mismo el lenguaje que conecta con lo eterno. En él, encontramos respuestas no desde la lógica, sino desde la intuición.

Poema
En la quietud del aire se desliza,
el eco de un saber desconocido;
un espacio tan puro y contenido,
que el alma danza en su sutil sonrisa.

No hay cadenas ni formas que se atizan,
solo un campo en su lecho extendido;
un abismo que acoge lo vivido
y deja al ser en su paz precisa.

Oh, lenguaje sin verbo, sin testigo,
que en su mudez al hombre lo despierta:
silencio pleno, el único amigo.

En tus brazos la senda está abierta,
y quien te sigue ya no va consigo,
se halla en lo eterno, la puerta desierta.


---

Capítulo 8: La armonía de las contradicciones

Silencio y ruido, calma y movimiento, sombra y luz. Estas fuerzas, que parecen opuestas, no son enemigas, sino reflejos de una misma esencia. Al aceptarlas, encontramos armonía. En el combate, como en la vida, no hay victoria sin derrota ni claridad sin oscuridad. La conexión con uno mismo nace al integrar las contradicciones, al aceptar que todo tiene su lugar y su propósito.

Poema
De sombras nace el fuego que ilumina,
y en su ardor la penumbra se consuela.
La calma del abismo se revela
al caos que en su seno se adivina.

La noche es madre de la luz divina,
y el día en sus confines la desvela.
No hay rencor en el vaivén, ni secuela,
solo un ritmo que al alma determina.

Todo es uno en su eterno entrelazarse,
la discordia es un canto que se mezcla,
y en su tensión el hombre puede hallarse.

Si sombra y luz la danza no complexa,
es la vida un poema por labrarse,
y el alma en su unidad nunca se plexa.


---

Capítulo 9: El arte de soltar

Sostener lo que ya no sirve es como luchar contra el viento: inútil y agotador. Soltar no es perder, sino ganar libertad. Cuando dejamos ir creencias, juicios y expectativas, creamos espacio para lo nuevo. Como en un kata, cada movimiento tiene su momento; aferrarse al anterior descompone la fluidez. Soltar es un acto de confianza en el flujo natural de la vida.

Poema
En el arte de soltar vive la vida,
como el árbol que al viento da su hoja.
Libera lo que pesa y que se aloja,
como el río que fluye en su medida.

No hay duelo en el adiós, ni despedida,
solo un ciclo que el alma se sonroja.
Dejar partir aquello que se enoja
es ganar en el alma una salida.

Soltar es alzar vuelo sin cadenas,
es abrirse al espacio del momento,
y hallar la paz en sus sutiles venas.

No hay nada que retener al intento,
pues la vida en sus formas tan serenas
nos llama a ser libres, sin fragmento.


---

Capítulo 10: El retorno al origen

El viaje interior nos lleva siempre al mismo lugar: a nuestro origen. Pero no regresamos iguales; cada paso nos transforma. Como el círculo perfecto del kata, cuanto más avanzamos, más cerca estamos de lo esencial. El retorno no es repetición, sino una comprensión más profunda de quiénes somos y de la eternidad que habita en nosotros.

Poema
Al origen retorna el alma plena,
tras el viaje de sombras y de niebla.
No hay más peso que el eco de la hebra
que tejió el universo en su cadena.

En su fuente la vida se serena,
y al beber de su esencia se celebra.
No hay más lucha ni el tiempo nos celebra:
todo vuelve al principio, en su faena.

Oh, camino que siempre nos devuelve
a la raíz que al mundo nos conecta,
la verdad que en el ser siempre resuelve.

Tu eternidad es puro ser perfecta,
y quien vuelve a ti ya nunca disuelve
la paz del todo; su alma intersecta.

Fin
 
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Capítulo 7: El lenguaje del vacío

El silencio no es ausencia de palabras, sino el espacio abierto donde todo puede surgir. Es la calma entre los pensamientos, como el intervalo entre los golpes en el combate, el instante donde reside la verdadera maestría. No hay necesidad de llenarlo; el vacío es en sí mismo el lenguaje que conecta con lo eterno. En él, encontramos respuestas no desde la lógica, sino desde la intuición.

Poema
En la quietud del aire se desliza,
el eco de un saber desconocido;
un espacio tan puro y contenido,
que el alma danza en su sutil sonrisa.

No hay cadenas ni formas que se atizan,
solo un campo en su lecho extendido;
un abismo que acoge lo vivido
y deja al ser en su paz precisa.

Oh, lenguaje sin verbo, sin testigo,
que en su mudez al hombre lo despierta:
silencio pleno, el único amigo.

En tus brazos la senda está abierta,
y quien te sigue ya no va consigo,
se halla en lo eterno, la puerta desierta.


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Capítulo 8: La armonía de las contradicciones

Silencio y ruido, calma y movimiento, sombra y luz. Estas fuerzas, que parecen opuestas, no son enemigas, sino reflejos de una misma esencia. Al aceptarlas, encontramos armonía. En el combate, como en la vida, no hay victoria sin derrota ni claridad sin oscuridad. La conexión con uno mismo nace al integrar las contradicciones, al aceptar que todo tiene su lugar y su propósito.

Poema
De sombras nace el fuego que ilumina,
y en su ardor la penumbra se consuela.
La calma del abismo se revela
al caos que en su seno se adivina.

La noche es madre de la luz divina,
y el día en sus confines la desvela.
No hay rencor en el vaivén, ni secuela,
solo un ritmo que al alma determina.

Todo es uno en su eterno entrelazarse,
la discordia es un canto que se mezcla,
y en su tensión el hombre puede hallarse.

Si sombra y luz la danza no complexa,
es la vida un poema por labrarse,
y el alma en su unidad nunca se plexa.


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Capítulo 9: El arte de soltar

Sostener lo que ya no sirve es como luchar contra el viento: inútil y agotador. Soltar no es perder, sino ganar libertad. Cuando dejamos ir creencias, juicios y expectativas, creamos espacio para lo nuevo. Como en un kata, cada movimiento tiene su momento; aferrarse al anterior descompone la fluidez. Soltar es un acto de confianza en el flujo natural de la vida.

Poema
En el arte de soltar vive la vida,
como el árbol que al viento da su hoja.
Libera lo que pesa y que se aloja,
como el río que fluye en su medida.

No hay duelo en el adiós, ni despedida,
solo un ciclo que el alma se sonroja.
Dejar partir aquello que se enoja
es ganar en el alma una salida.

Soltar es alzar vuelo sin cadenas,
es abrirse al espacio del momento,
y hallar la paz en sus sutiles venas.

No hay nada que retener al intento,
pues la vida en sus formas tan serenas
nos llama a ser libres, sin fragmento.


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Capítulo 10: El retorno al origen

El viaje interior nos lleva siempre al mismo lugar: a nuestro origen. Pero no regresamos iguales; cada paso nos transforma. Como el círculo perfecto del kata, cuanto más avanzamos, más cerca estamos de lo esencial. El retorno no es repetición, sino una comprensión más profunda de quiénes somos y de la eternidad que habita en nosotros.

Poema
Al origen retorna el alma plena,
tras el viaje de sombras y de niebla.
No hay más peso que el eco de la hebra
que tejió el universo en su cadena.

En su fuente la vida se serena,
y al beber de su esencia se celebra.
No hay más lucha ni el tiempo nos celebra:
todo vuelve al principio, en su faena.

Oh, camino que siempre nos devuelve
a la raíz que al mundo nos conecta,
la verdad que en el ser siempre resuelve.

Tu eternidad es puro ser perfecta,
y quien vuelve a ti ya nunca disuelve
la paz del todo;
su alma inter secta.

Fing
Fructuosa tarea, buen trabajo y sabiduría. Un saludo amable para usted de Julius.
 

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