AnonimamenteYo
Poeta adicto al portal
Mientras camino solo,
casi sin querer,
dejo caer mi brazo,
y mi mano, ansiosa,
busca entrelazarse con la tuya,
como si aún recordara el camino
hacia ese suave roce
que un día se desvaneció sin avisar.
Pero solo siento el hueco del invierno
fluyendo perdido
y apenas logro atrapar
un puñado de recuerdos
y briznas de silencio
entre el frío de mis dedos.
Observo cómo las negras nubes
se tragan el horizonte,
y el viento,
verdugo impío,
de gesto impasible,
desgarra las hojas,
mientras mi soledad avanza sola
dejándome atrás.
A veces creo,
que cuando mi corazón llora,
se agita la mar.
Un mar despertando
y revolcándose en el aire
como si en su oleaje
viviera mi tristeza,
como si cada ola
fuera un pedazo de mi llanto.
He soñado tantas veces contigo,
en esta marcha anónima
que ya no sé si el olvido
está adelante o atrás,
y comencé a lamentar
el primer suspiro que dejé escapar;
aquel primer día
en que no debí
empezar a echarte de menos.
casi sin querer,
dejo caer mi brazo,
y mi mano, ansiosa,
busca entrelazarse con la tuya,
como si aún recordara el camino
hacia ese suave roce
que un día se desvaneció sin avisar.
Pero solo siento el hueco del invierno
fluyendo perdido
y apenas logro atrapar
un puñado de recuerdos
y briznas de silencio
entre el frío de mis dedos.
Observo cómo las negras nubes
se tragan el horizonte,
y el viento,
verdugo impío,
de gesto impasible,
desgarra las hojas,
mientras mi soledad avanza sola
dejándome atrás.
A veces creo,
que cuando mi corazón llora,
se agita la mar.
Un mar despertando
y revolcándose en el aire
como si en su oleaje
viviera mi tristeza,
como si cada ola
fuera un pedazo de mi llanto.
He soñado tantas veces contigo,
en esta marcha anónima
que ya no sé si el olvido
está adelante o atrás,
y comencé a lamentar
el primer suspiro que dejé escapar;
aquel primer día
en que no debí
empezar a echarte de menos.