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Zángano

Alejandro Padilla

Poeta recién llegado
Preñas con tu deshecho de cobalto,
Zanganísimo azul y transparente,
como una caries mana gris de un diente,
a esta fragua que tañe tu basalto.

Fueses zangano no y tampoco Alto,
tu azul menos recóndito azulmente,
tu transparente no tan de azul mente
y fuera del metal mudo no el salto.

Mas libas de esta arruga de la tierra
el tiempo de su barro en pensamiento
porque libe tu ausencia cristalina.

Siega tu mineral, tu fruto encierra,
sigue sembrando un fiel resentimiento
en nuestro corazón, en tu letrina.
 
Última edición:
Te diré que tus temas me han llevado a divagar acerca de la estética de los enigmas. Mi experiencia como matemático me ha enseñado acerca del placer que se obtiene al develar un misterio: los hallazgos que proveen sentido y coherencia a lo que en principio aparece como incomprensible, nos dan una satisfacción erótica. Y ese placer es proporcional a la dificultad del asunto. Pero, volviendo a las matemáticas, sucede a veces que hacemos grandes esfuerzos por demostrar lo que, finalmente, resulta ser falso, y en estos casos el goce de la verdad se mitiga un tanto por la pérdida de ese enunciado que perseguíamos. Es más fácil el camino cuando de antemano sabemos que el enunciado es verdadero (como sucede en los ejercicios con los que estudiamos), aunque el descubrimiento en este caso pierda el sabor de lo original.
Valga esto para decirte que tus enigmas, si lo son, me resultan demasiado difíciles, y en su abordaje no estoy seguro de que haya premio. Le pasó a Miguel Hernández con sus octavas de Perito en lunas, fracasaron en un principio porque nadie las entendía, eso lo llevó a la peligrosa decisión de dar sus claves.

La mera estructura de la lengua, revelada en un texto que nos resulta incomprensible pero tiene cada cosa en su lugar desde un punto de vista sintáctico, es agradable pero un poco frustrante: somos esclavos del significado. Por supuesto, este comentario es también una explicación de mi soneto «Los enigmas», que bien podría haberte dedicado.

Bueno, no sé si será una elección feliz sincerarme de esta manera, pero me parece mejor que el silencio.

abrazo
Jorge
 
Última edición:
Te diré que tus temas me han llevado a divagar acerca de la estética de los enigmas. Mi experiencia como matemático me ha enseñado acerca del placer que se obtiene al develar un misterio: los hallazgos que proveen sentido y coherencia a lo que en principio aparece como incomprensible, nos dan una satisfacción erótica. Y ese placer es proporcional a la dificultad del asunto. Pero, volviendo a las matemáticas, sucede a veces que hacemos grandes esfuerzos por demostrar lo que, finalmente, resulta ser falso, y en estos casos el goce de la verdad se mitiga un tanto por la pérdida de ese enunciado que perseguíamos. Es más fácil el camino cuando de antemano sabemos que el enunciado es verdadero (como sucede en los ejercicios con los que estudiamos), aunque el descubrimiento en este caso pierda el sabor de lo original.
Valga esto para decirte que tus enigmas, si lo son, me resultan demasiado difíciles, y en su abordaje no estoy seguro de que haya premio. Le pasó a Miguel Hernández con sus octavas de Perito en lunas, fracasaron en un principio porque nadie las entendía, eso lo llevó a la peligrosa decisión de dar sus claves.

La mera estructura de la lengua, revelada en un texto que nos resulta incomprensible pero tiene cada cosa en su lugar desde un punto de vista sintáctico, es agradable pero un poco frustrante: somos esclavos del significado. Por supuesto, este comentario es también una explicación de mi soneto «Los enigmas», que bien podría haberte dedicado.

Bueno, no sé si será una elección feliz sincerarme de esta manera, pero me parece mejor que el silencio.

abrazo
Jorge

Holaaa, muchas gracias por leerme. Quiero aclarar que la oscuridad en mis poemas no es intencional y no busco crear enigmas, es más como lo que pasa en el barroco (precisamente, conceptismo y gongorismo), la necesidad de expresar conceptos complejos mediante imágenes poéticas me lleva a escribir así. Es algo que trato de mejorar, por supuesto, pero es difícil luchar contra la costumbre, además, como tú dices, hay una satisfacción particular en la resolución de enigmas. Siguiendo con la analogía de la matemática, el enunciado de mis poemas es siempre verdadero. Explico a continuación este soneto, versa sobre Dios.

«Preñas con tu deshecho de cobalto,
zanganísimo azul y transparente,
como una caries mana gris de un diente,
a esta fragua que tañe tu basalto».
Aquí, personifico a Dios como un zángano, un insecto caracterizado por su inutilidad. Dios dota con conciencia al humano, mas esta consciencia es limitada y ocasiona sufrimiento a su creación, es un «desecho de cobalto», desecho dado que no es la misma consciencia de Dios, en cambio sí una desgradada y el mineral es escogido por su tinte azul (recordemos que azul es el símbolo de la divinidad). «Zanganísimo azul y transparente», introduzco una parodia de los nombre atributos de Dios (altísimo, santísmo) llamándolo «zanganísmo, el simbolismo del azul está claro, mientras que la elección del adjetivo transparente es para subvertir la invisibilidad e inmaterialidad de Dios, haciéndolo visible mas transparente, porque a través de su creación lo podemos ver. «Como una caries mana gris de un diente», la consciencia aquí no es una bendición sino una maldición, algo que nos pudre desde dentro, una caries. «A esta fragua que tañe tu basalto», la fragua es la humanidad en tanto símbolo del trabajo y del esfuerzo, tañe el basalto de Dios (su creación) trabajando sobre ella, haciendo que suene.

«Fueses zángano no y tampoco Alto,
tu azul menos recóndito azulmente,
tu transparente no tan de azul mente,
y fuera del metal mudo no el salto».

Introduzco una situacion hipotética de qué sería si Dios no fuese «zángano» (inútil, flojo, no se ocupa de su creación), «alto» (alejado de la humanidad), su «azul» (su divinidad) menos recóndito azulmente (más accesible para el hombre), su «transparente no tan de azul mente» (si la señal de su presencia fuera menos intrigante e incognosible, propia de una mente divina), dado esto, «fuera de metal mudo no el salto» (las acciones del hombre, su salto, no serían vanas.

«Mas libas de esta arruga de la tierra
el tiempo de su barro en pensamiento
porque libe tu ausencia cristalina».
Rechazo esta situación (mas) viendo que Dios se alimenta de su creación, del paso del tiempo, y del pensamiento del hombre (libas de esta arruga de la tierra el tiempo de su barro en pensamiento) solo para que este viva en un estado de miseria debido a la ausencia de Dios (porque libe tu ausencia cristalina).

«Siega tu mineral, tu fruto encierra,
sigue sembrando un fiel resentimiento
en nuestro corazón, en tu letrina».

Por último, introduzco un ateísmo existencial negando a su creación y diciéndole que se deshaga de ella y de sus supuestas bendiciones (siega tu mineral, tu fruto encierra), y que continúe haciendo que el hombre le odie y se resienta con él (sigue sembrando un fiel resentimiento en nuestro corazón, en tu letrina), el corazón aquí se convierte en la letrina de Dios, donde en lugar de sembrar bendiciones nos da sufrimiento y tristeza, donde deja todos su deshechos.

Espero esta explicación puede satisfacerte. Muchas gracias por comentar!
 
Última edición:
Me encantó tu explicación, con la que me has quitado un peso de encima: realmente dudaba de tus enunciados, pero veo que son, efectivamente, enigmáticos. De hecho, con una sola clave ya revelas mucho: «personifico a Dios como un zángano»...

gracias y abrazo
Jorge
Holaaa, muchas gracias por leerme. Quiero aclarar que la oscuridad en mis poemas no es intencional y no busco crear enigmas, es más como lo que pasa en el barroco (precisamente, conceptismo y gongorismo), la necesidad de expresar conceptos complejos mediante imágenes poéticas me lleva a escribir así. Es algo que trato de mejorar, por supuesto, pero es difícil luchar contra la costumbre, además, como tú dices, hay una satisfacción particular en la resolución de enigmas. Siguiendo con la analogía de la matemática, el enunciado de mis poemas es siempre verdadero. Explico a continuación este soneto, versa sobre Dios.

«Preñas con tu deshecho de cobalto,
zanganísimo azul y transparente,
como una caries mana gris de un diente,
a esta fragua que tañe tu basalto».
Aquí, personifico a Dios como un zángano, un insecto caracterizado por su inutilidad. Dios dota con conciencia al humano, mas esta consciencia es limitada y ocasiona sufrimiento a su creación, es un «desecho de cobalto», desecho dado que no es la misma consciencia de Dios, en cambio sí una desgradada y el mineral es escogido por su tinte azul (recordemos que azul es el símbolo de la divinidad). «Zanganísimo azul y transparente», introduzco una parodia de los nombre atributos de Dios (altísimo, santísmo) llamándolo «zanganísmo, el simbolismo del azul está claro, mientras que la elección del adjetivo transparente es para subvertir la invisibilidad e inmaterialidad de Dios, haciéndolo visible mas transparente, porque a través de su creación lo podemos ver. «Como una caries mana gris de un diente», la consciencia aquí no es una bendición sino una maldición, algo que nos pudre desde dentro, una caries. «A esta fragua que tañe tu basalto», la fragua es la humanidad en tanto símbolo del trabajo y del esfuerzo, tañe el basalto de Dios (su creación) trabajando sobre ella, haciendo que suene.

«Fueses zángano no y tampoco Alto,
tu azul menos recóndito azulmente,
tu transparente no tan de azul mente,
y fuera del metal mudo no el salto».

Introduzco una situacion hipotética de qué sería si Dios no fuese «zángano» (inútil, flojo, no se ocupa de su creación), «alto» (alejado de la humanidad), su «azul» (su divinidad) menos recóndito azulmente (más accesible para el hombre), su «transparente no tan de azul mente» (si la señal de su presencia fuera menos intrigante e incognosible, propia de una mente divina), dado esto, «fuera de metal mudo no el salto» (las acciones del hombre, su salto, no serían vanas.

«Mas libas de esta arruga de la tierra
el tiempo de su barro en pensamiento
porque libe tu ausencia cristalina».
Rechazo esta situación (mas) viendo que Dios se alimenta de su creación, del paso del tiempo, y del pensamiento del hombre (libas de esta arruga de la tierra el tiempo de su barro en pensamiento) solo para que este viva en un estado de miseria debido a la ausencia de Dios (porque libe tu ausencia cristalina).

«Siega tu mineral, tu fruto encierra,
sigue sembrando un fiel resentimiento
en nuestro corazón, en tu letrina».

Por último, introduzco un ateísmo existencial negando a su creación y diciéndole que se deshaga de ella y de sus supuestas bendiciones (siega tu mineral, tu fruto encierra), y que continúe haciendo que el hombre le odie y se resienta con él (sigue sembrando un fiel resentimiento en nuestro corazón, en tu letrina), el corazón aquí se convierte en la letrina de Dios, donde en lugar de sembrar bendiciones nos da sufrimiento y tristeza, donde deja todos su deshechos.

Espero esta explicación puede satisfacerte. Muchas gracias por comentar!
 
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