Pedro Rojas
Poeta recién llegado
Las hojas anhelan los extraños e intrigantes sonidos del tiempo,
los cuales retumban sin dar tregua, los que tampoco puedo dejar de oír. Ellos me ven transparente,
Y creo que soy nada o tal vez
formo parte de. Soy tan importante
como la piedra que lucha
contra el insistente viento, a quién
no le importa las edades, ni el sufrimiento, ni la dicha. Y al parecer,
soy tan minúsculo como
la basta hierba, ya lo quisiera yo.
Estar en este vaivén de sangre corriendo por tantos sistemas,
me sorprende de vez en cuando
con un cosquilleo en la barriga
y con una esperanza ingenua.
Lo imprescindible siempre esta presente, el nido exige seguridad,
y las ramas, que cuidadosamente instalé, se posan sobre la inestabilidad de una trampa.
los cuales retumban sin dar tregua, los que tampoco puedo dejar de oír. Ellos me ven transparente,
Y creo que soy nada o tal vez
formo parte de. Soy tan importante
como la piedra que lucha
contra el insistente viento, a quién
no le importa las edades, ni el sufrimiento, ni la dicha. Y al parecer,
soy tan minúsculo como
la basta hierba, ya lo quisiera yo.
Estar en este vaivén de sangre corriendo por tantos sistemas,
me sorprende de vez en cuando
con un cosquilleo en la barriga
y con una esperanza ingenua.
Lo imprescindible siempre esta presente, el nido exige seguridad,
y las ramas, que cuidadosamente instalé, se posan sobre la inestabilidad de una trampa.