IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Siglos de abuso,
milenios eternalizando
un dolor que nació por gusto,
y así se gesta,
y así se asume,
y así nos duele,
es un gusto incuestionable,
porque no dejamos que nuestras razones
nos sumerjan en su verdad,
porque toda verdad ahoga,
si no se la encuentra para emigrar,
éxodos de almas,
que se han cansado de iluminar,
ahora se pierden
en una oscuridad sin precedentes,
la negrura de los días
entierra a las noches,
las somete a la tortura del soñar,
del soñar que el recuerdo no daña,
y que el tiempo es solo una perspectiva,
aunque sabemos
que todo lo que él ilumina, perece,
contamos nuestros segundos,
como razones,
como precipicios obligatorios,
en donde nuestro semblante
se pudre y se desfigura,
para nunca más reconocer
las siluetas de una vida tan penosa,
de una era, asimilando todo horror.
milenios eternalizando
un dolor que nació por gusto,
y así se gesta,
y así se asume,
y así nos duele,
es un gusto incuestionable,
porque no dejamos que nuestras razones
nos sumerjan en su verdad,
porque toda verdad ahoga,
si no se la encuentra para emigrar,
éxodos de almas,
que se han cansado de iluminar,
ahora se pierden
en una oscuridad sin precedentes,
la negrura de los días
entierra a las noches,
las somete a la tortura del soñar,
del soñar que el recuerdo no daña,
y que el tiempo es solo una perspectiva,
aunque sabemos
que todo lo que él ilumina, perece,
contamos nuestros segundos,
como razones,
como precipicios obligatorios,
en donde nuestro semblante
se pudre y se desfigura,
para nunca más reconocer
las siluetas de una vida tan penosa,
de una era, asimilando todo horror.