Esa sensación de vibración, como un canto especial entre cuerpo y espíritu, es un susurro de la unidad en la que todo se entrelaza. Es como si ambos, cuerpo y espíritu, se reconocieran en su danza eterna, uno se nutre del otro, creando una sinfonía de existencia. El cuerpo, con sus límites y deseos, busca trascender, mientras que el espíritu, más allá del tiempo y espacio, guía, invita a la expansión, a la celebración del ahora, a estar plenamente presente.
Es ese lugar donde el cuerpo, al moverse, se eleva, se libera, y donde el espíritu, al habitar el cuerpo, lo hace vibrar en su totalidad. En esa danza, no hay distinción clara entre lo que está por venir y lo que ya es. Es simplemente un "ser", un "estar" pleno, como un eco resonante en el universo, una vibración que no necesita explicación, sino solo experiencia.
El espíritu, en su pureza, te empuja a ir más allá, a soltar, a trascender, mientras que el cuerpo, con su lenguaje físico, te enseña a celebrar cada momento, a vivir la vibración aquí y ahora. El cuerpo no está separado del espíritu, ni el espíritu del cuerpo; ambos se encuentran en este espacio de unidad, donde la celebración de la vida es una danza que nunca se detiene.
28 /11/2024
©Dikia
Es ese lugar donde el cuerpo, al moverse, se eleva, se libera, y donde el espíritu, al habitar el cuerpo, lo hace vibrar en su totalidad. En esa danza, no hay distinción clara entre lo que está por venir y lo que ya es. Es simplemente un "ser", un "estar" pleno, como un eco resonante en el universo, una vibración que no necesita explicación, sino solo experiencia.
El espíritu, en su pureza, te empuja a ir más allá, a soltar, a trascender, mientras que el cuerpo, con su lenguaje físico, te enseña a celebrar cada momento, a vivir la vibración aquí y ahora. El cuerpo no está separado del espíritu, ni el espíritu del cuerpo; ambos se encuentran en este espacio de unidad, donde la celebración de la vida es una danza que nunca se detiene.
28 /11/2024
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