Beache
Bertoldo Herrera Gitterman
Lo dijo hace un tiempo un señor
Y no hicimos mucho caso de eso
“la sexta extinción ya comenzó
Ya estamos viviendo el proceso”.
En mi sitio hay centenas de plantas
Que, de a poco se han ido muriendo
Hasta que, especies enteras
Han estado desapareciendo.
Ya se murió la calanchoe
Y la menta ha desaparecido
Que la roya, que la escarcha
Que los hongos o el Ovidio.
En las dos últimas primaveras
Se llenaron de flores bellas
Y después de manzanitas
Que habían brotado de ellas.
No sé qué les pasó a mis manzanas
¿se habrán quedado dormidas?
Lo cierto es que por la mañana
por el suelo estaban esparcidas.
Sólo una manzana creció
Y llegó a ser fruta madura.
No atino a entender qué pasa
Y eso me llena de amargura
Con muchos cuidados y químicos
Salvamos un duraznero
Y espero comer duraznos
Por un tiempo duradero.
La escarcha quemó las fucsias,
Las hortensias no florecieron,
Se apolillaron ajos y chalotas,
Las lechugas ya no crecieron.
Nuestras habas se llenaron
Desde el fruto hasta la raíz
De millares de bichos negros,
Que llegaron después al maíz.
Se pusieron negras antes de caer
Las regias hojas de patagua y radal
“les faltó riego”, dijo el vecino
Tengo claro que no era ese el mal.
Y a las nuevas con que replanté
Les está sucediendo igual
A nuestra hermosa palmilla
Y a nuestro florido arrayán.
Hoy ya todo se enferma fácil
Aunque sea de distinto mal
hoja de manzano, fruto de limón
fruto del cerezo, planta de peral.
Y, a todas las flores naranjas
Se las ha comido el gusano
Y a muchas flores azules
Las arrancó algún cristiano.
Y nuestra planta de níspero
Que sólo este año floreció
Fue por todos los cuidados
Que desde pequeño se le dio.
Más, no todo está perdido
Solo hay que perseverar
Si alguna ya se ha secado
¡hay que volver a plantar!
Bertoldo Herrera Gitterman
Nueva Imperial, 16 08 22
Y no hicimos mucho caso de eso
“la sexta extinción ya comenzó
Ya estamos viviendo el proceso”.
En mi sitio hay centenas de plantas
Que, de a poco se han ido muriendo
Hasta que, especies enteras
Han estado desapareciendo.
Ya se murió la calanchoe
Y la menta ha desaparecido
Que la roya, que la escarcha
Que los hongos o el Ovidio.
En las dos últimas primaveras
Se llenaron de flores bellas
Y después de manzanitas
Que habían brotado de ellas.
No sé qué les pasó a mis manzanas
¿se habrán quedado dormidas?
Lo cierto es que por la mañana
por el suelo estaban esparcidas.
Sólo una manzana creció
Y llegó a ser fruta madura.
No atino a entender qué pasa
Y eso me llena de amargura
Con muchos cuidados y químicos
Salvamos un duraznero
Y espero comer duraznos
Por un tiempo duradero.
La escarcha quemó las fucsias,
Las hortensias no florecieron,
Se apolillaron ajos y chalotas,
Las lechugas ya no crecieron.
Nuestras habas se llenaron
Desde el fruto hasta la raíz
De millares de bichos negros,
Que llegaron después al maíz.
Se pusieron negras antes de caer
Las regias hojas de patagua y radal
“les faltó riego”, dijo el vecino
Tengo claro que no era ese el mal.
Y a las nuevas con que replanté
Les está sucediendo igual
A nuestra hermosa palmilla
Y a nuestro florido arrayán.
Hoy ya todo se enferma fácil
Aunque sea de distinto mal
hoja de manzano, fruto de limón
fruto del cerezo, planta de peral.
Y, a todas las flores naranjas
Se las ha comido el gusano
Y a muchas flores azules
Las arrancó algún cristiano.
Y nuestra planta de níspero
Que sólo este año floreció
Fue por todos los cuidados
Que desde pequeño se le dio.
Más, no todo está perdido
Solo hay que perseverar
Si alguna ya se ha secado
¡hay que volver a plantar!
Bertoldo Herrera Gitterman
Nueva Imperial, 16 08 22