Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
No es velero ese velero,
¡qué me lo digan a mí!
pues nunca cruzó los mares
ni encontró ningún botín.
¿Por qué tiene mala fama?,
dímelo a mí, marinero
¿Por qué en tan extensos mares
nunca jamás fue hacia adentro?
¡qué me lo digan a mí!
pues nunca cruzó los mares
ni encontró ningún botín.
¿Por qué tiene mala fama?,
dímelo a mí, marinero
¿Por qué en tan extensos mares
nunca jamás fue hacia adentro?
Por burlar a una sirena
Eolo lo castigó
siempre tuvo al cielo en contra,
nunca el viento a su favor.
Y anclado quedó en el puerto
pidiendo por caridad
que ella pronto lo perdone
y así poder navegar.
¡Surca, velero,los mares!,
que el viento se ha levantado,
vuela, que tu enamorada
sirena te está esperando.
Eolo lo castigó
siempre tuvo al cielo en contra,
nunca el viento a su favor.
Y anclado quedó en el puerto
pidiendo por caridad
que ella pronto lo perdone
y así poder navegar.
¡Surca, velero,los mares!,
que el viento se ha levantado,
vuela, que tu enamorada
sirena te está esperando.
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