Ziler
Poeta recién llegado
Fríos que se entregan en un efímero trozo de papel, extintos en los ojos del amor, las caricias tienden a volverse invisibles. Diálogos con la muerte me interrumpen en escalofriantes caminos de mentiras que llenan mis caricias de silencios, los cuales se agotan en un suspiro implacable.
Ya son las noches las que me regalan placeres, y no solo con besos tenues, sino que me devoran palabras que se mezclan con un ritmo de llanto de goteras en mi café desesperado.
Tu último beso se queda congelado en mi boca y salen de repente palabras que le regalan utopías de paz a mi soledad. Tengo miedo y odio a la muerte que timbra mi puerta, esperando que reciba mis penas que simplemente deambulan en mi lápiz, solo y desvelado. Después de todo sigo leyendo tus palabras, escuchando tu voz sin recuerdo mientras sigo desmembrando tu sonrisa que me recuerda que ya no puedo dormir sin ti.
Ya son las noches las que me regalan placeres, y no solo con besos tenues, sino que me devoran palabras que se mezclan con un ritmo de llanto de goteras en mi café desesperado.
Tu último beso se queda congelado en mi boca y salen de repente palabras que le regalan utopías de paz a mi soledad. Tengo miedo y odio a la muerte que timbra mi puerta, esperando que reciba mis penas que simplemente deambulan en mi lápiz, solo y desvelado. Después de todo sigo leyendo tus palabras, escuchando tu voz sin recuerdo mientras sigo desmembrando tu sonrisa que me recuerda que ya no puedo dormir sin ti.