Emanuel seydoux
Poeta recién llegado
Fui raíz desnuda en el invierno de tus pasos,
una grieta en la piedra donde tu nombre
se escribió con la sangre de lo efímero.
Tus ojos eran un puerto cerrado,
donde mi voz naufragaba cada noche
sin esperanza de faro ni costa.
Hoy el silencio me acompaña,
un huésped que devora la mesa vacía,
y entre sus manos de viento y ceniza
te moldea de nuevo,
tan real como un espejismo
que el sol se traga sin culpa.
De tu recuerdo, amor,
nacerá el olvido.
No como una ruptura feroz,
sino como el agua que horada la roca,
lento, incesante,
hasta borrar los mapas
que grabaron tus dedos en mi piel.
¿Qué queda ahora,
sino la sombra de tus labios
en la copa rota de mi memoria?
Un eco que ya no sabe pronunciarme,
una lámpara extinta
que no arde más en el refugio de tus manos.
De ti, tan solo queda este abismo,
un vacío lleno de ausencia,
un reloj mudo que gira
sobre un eje de sal.
Te desdibujarás como el último invierno,
como la nieve que nunca vuelve al cielo,
y al fin,
encontraré en tu olvido
el alivio de ser nadie.
una grieta en la piedra donde tu nombre
se escribió con la sangre de lo efímero.
Tus ojos eran un puerto cerrado,
donde mi voz naufragaba cada noche
sin esperanza de faro ni costa.
Hoy el silencio me acompaña,
un huésped que devora la mesa vacía,
y entre sus manos de viento y ceniza
te moldea de nuevo,
tan real como un espejismo
que el sol se traga sin culpa.
De tu recuerdo, amor,
nacerá el olvido.
No como una ruptura feroz,
sino como el agua que horada la roca,
lento, incesante,
hasta borrar los mapas
que grabaron tus dedos en mi piel.
¿Qué queda ahora,
sino la sombra de tus labios
en la copa rota de mi memoria?
Un eco que ya no sabe pronunciarme,
una lámpara extinta
que no arde más en el refugio de tus manos.
De ti, tan solo queda este abismo,
un vacío lleno de ausencia,
un reloj mudo que gira
sobre un eje de sal.
Te desdibujarás como el último invierno,
como la nieve que nunca vuelve al cielo,
y al fin,
encontraré en tu olvido
el alivio de ser nadie.
Emanuel seydoux