IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Exprimo mi tristeza,
entre páramos de ardores rotos,
contemplo el horror
de un reloj ennegrecido,
admiro su entumecimiento
y su agónica eternidad,
porque mientras más se sufre
más se cae,
en el pozo de un hundimiento
sin retorno,
serán mis cánticos preludio,
o solo una áspera advertencia
de un presente roído,
de un futuro asesino,
claudica mi amor ante la muerte,
porque nadie comparte su felicidad,
entre pútridos ostentos
de tenue fortuna,
danzan mis espacios
entre estrechos mares
y cielos caídos,
horizonte desertor,
convierte mi lepra en libertad
hasta que la gloria sea raíz,
hasta que todo nacer
no sea veneno,
haz de mi alma tu matriz,
compone tus melodías
con mis senderos mentales,
vocifera junto a los espacios más crueles,
haz de mi enmudecimiento tu perdón,
porque todos caemos,
mientras nuestros últimos recuerdos
se transforman
en primeros clamores internos,
nadie le reclama al cielo,
porque no hay voz
que logre ser escuchada,
horizonte divino,
haz de la vida una verdad,
corta de raíz toda ilusión
y despiértanos, convalecientes,
de esta mañana interminable.
entre páramos de ardores rotos,
contemplo el horror
de un reloj ennegrecido,
admiro su entumecimiento
y su agónica eternidad,
porque mientras más se sufre
más se cae,
en el pozo de un hundimiento
sin retorno,
serán mis cánticos preludio,
o solo una áspera advertencia
de un presente roído,
de un futuro asesino,
claudica mi amor ante la muerte,
porque nadie comparte su felicidad,
entre pútridos ostentos
de tenue fortuna,
danzan mis espacios
entre estrechos mares
y cielos caídos,
horizonte desertor,
convierte mi lepra en libertad
hasta que la gloria sea raíz,
hasta que todo nacer
no sea veneno,
haz de mi alma tu matriz,
compone tus melodías
con mis senderos mentales,
vocifera junto a los espacios más crueles,
haz de mi enmudecimiento tu perdón,
porque todos caemos,
mientras nuestros últimos recuerdos
se transforman
en primeros clamores internos,
nadie le reclama al cielo,
porque no hay voz
que logre ser escuchada,
horizonte divino,
haz de la vida una verdad,
corta de raíz toda ilusión
y despiértanos, convalecientes,
de esta mañana interminable.