• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

La noche y sus preguntas

Jose Anibal Ortiz Lozada

Poeta adicto al portal
La noche cae como un animal herido, se arrastra por los rincones de mi cuarto, y yo, aquí, sentado en este silencio, preguntándome si acaso tengo algo que decir.

La vida es un puñado de horas vacías, un vaso medio lleno de preguntas sin respuestas.
¿Por qué nos duele tanto vivir?
¿Por qué nos aferramos a lo que se desvanece?

El amor es un perro que ladra en la oscuridad, un eco que se pierde en la memoria. Y yo, que he amado tanto,
solo tengo cicatrices para mostrar.

La muerte está ahí, en la esquina,
fumando un cigarrillo, esperando su turno. No me asusta, no.
Me asusta más la vida, esa rutina que se repite como un disco rayado,
esa monotonía que nos devora lentamente.

Pero hoy, aquí, en este instante,
quiero creer que hay algo más.
Algo que no se puede nombrar,
algo que late en el pecho cuando miro al cielo y veo las estrellas,
esas pequeñas mentirosas que nos prometen eternidad.

La noche sigue cayendo,
y yo sigo aquí, escribiendo estas palabras como si fueran un salvavidas, como si pudieran salvarme de mí mismo.
 
La noche cae como un animal herido, se arrastra por los rincones de mi cuarto, y yo, aquí, sentado en este silencio, preguntándome si acaso tengo algo que decir.

La vida es un puñado de horas vacías, un vaso medio lleno de preguntas sin respuestas.
¿Por qué nos duele tanto vivir?
¿Por qué nos aferramos a lo que se desvanece?

El amor es un perro que ladra en la oscuridad, un eco que se pierde en la memoria. Y yo, que he amado tanto,
solo tengo cicatrices para mostrar.

La muerte está ahí, en la esquina,
fumando un cigarrillo, esperando su turno. No me asusta, no.
Me asusta más la vida, esa rutina que se repite como un disco rayado,
esa monotonía que nos devora lentamente.

Pero hoy, aquí, en este instante,
quiero creer que hay algo más.
Algo que no se puede nombrar,
algo que late en el pecho cuando miro al cielo y veo las estrellas,
esas pequeñas mentirosas que nos prometen eternidad.

La noche sigue cayendo,
y yo sigo aquí, escribiendo estas palabras como si fueran un salvavidas, como si pudieran salvarme de mí mismo.
Cuando nos atrapa la melancolía, difícilmente nos deja.
Y cuando lo hace, nos deja en un estado de ánimo incapaz de encontrar la cordura.

Saludos
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba