Reflexión 44

IgnotaIlusión

El Hacedor de Horizontes
Cuando contemplemos a los días soñar,
a las nubes cantar,
y a los dioses llorar,
habremos de vivir con contención propia,

cuando escuchemos al mar,
entre esas oscilaciones de firmeza natural,
apreciaremos la armonía del espacio,

cuando la humanidad observe su mar,
cuando su mar se respete,

cuando comprendamos
que la gente pulcra
también tiene sesgos,
y que lo malo se gesta
por circunstancias desfavorables,
no seremos esclavos del prejuicio,

cuando a la muerte se la escuche,
y a la vida se la libere,
caerán fortunas de cielo,
como si la lluvia no ahogase,
y el viento no borrase sus frutos,

porque la cosecha en el tiempo
es fortuna de futuro,

porque la prosperidad es pensamiento,
y la reflexión, su pluma,

dioses innatos,

porque la creencia de un dios natural
dista de doctrinas,
no hay mejor argumento
que nuestra mente,
las falsedades mueren ante ella,

comprenderán las almas,
la simpleza y crudeza del cuerpo material,

entenderán qué lo efímero es valioso,
y que la muerte es portal,

confrontarán las batallas,
sangre de cuerpos,
y cuerpos con hambre,

revelarán la calma divina
que se gesta después de todo tormento,

una calma que nos quita el aliento,
que nos regala un silencio acosador,

contrastarán las estrellas,
cielos de luz y oscuridad inmensa,

revelarán los ojos de dios,
las sombras
que en la penumbra se esconden,
seremos transeúntes lumínicos,

seremos melodía
en los oídos del presente,

cuidaremos nuestros dones,
si es que deseamos percibir,

perdurarán nuestras emociones,
entre rincones de un tiempo estirado,

iluminará,
nuestro milagro merecido.
 
Cuando contemplemos a los días soñar,
a las nubes cantar,
y a los dioses llorar,
habremos de vivir con contención propia,

cuando escuchemos al mar,
entre esas oscilaciones de firmeza natural,
apreciaremos la armonía del espacio,

cuando la humanidad observe su mar,
cuando su mar se respete,

cuando comprendamos
que la gente pulcra
también tiene sesgos,
y que lo malo se gesta
por circunstancias desfavorables,
no seremos esclavos del prejuicio,

cuando a la muerte se la escuche,
y a la vida se la libere,
caerán fortunas de cielo,
como si la lluvia no ahogase,
y el viento no borrase sus frutos,

porque la cosecha en el tiempo
es fortuna de futuro,

porque la prosperidad es pensamiento,
y la reflexión, su pluma,

dioses innatos,

porque la creencia de un dios natural
dista de doctrinas,
no hay mejor argumento
que nuestra mente,
las falsedades mueren ante ella,

comprenderán las almas,
la simpleza y crudeza del cuerpo material,

entenderán qué lo efímero es valioso,
y que la muerte es portal,

confrontarán las batallas,
sangre de cuerpos,
y cuerpos con hambre,

revelarán la calma divina
que se gesta después de todo tormento,

una calma que nos quita el aliento,
que nos regala un silencio acosador,

contrastarán las estrellas,
cielos de luz y oscuridad inmensa,

revelarán los ojos de dios,
las sombras
que en la penumbra se esconden,
seremos transeúntes lumínicos,

seremos melodía
en los oídos del presente,

cuidaremos nuestros dones,
si es que deseamos percibir,

perdurarán nuestras emociones,
entre rincones de un tiempo estirado,

iluminará,
nuestro milagro merecido.
Una profunda reflexión.
Me gustó lo de percibir y las emociones.

Saludos nuevamente
 

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