Extravagante
Poeta recién llegado
Te entrego mi voz sin ataduras,
sin sombras que pesen sobre tu piel,
pues sé de libertades que encadenan;
sé de la herida que enseña a querer.
No invoco al miedo, no mido el paso,
te doy mi cuerpo sin condición,
por ti mis votos forjan lenguajes,
que no conocen la insensatez.
Cada palabra que a ti te ofrezco
lleva la esencia de un sol naciente,
todo lo roto que fui y aún esbozo,
me hace amarte, así, plenamente.
sin sombras que pesen sobre tu piel,
pues sé de libertades que encadenan;
sé de la herida que enseña a querer.
No invoco al miedo, no mido el paso,
te doy mi cuerpo sin condición,
por ti mis votos forjan lenguajes,
que no conocen la insensatez.
Cada palabra que a ti te ofrezco
lleva la esencia de un sol naciente,
todo lo roto que fui y aún esbozo,
me hace amarte, así, plenamente.