Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Los astros hacen fila en un horizonte que no existe,
como si el cielo supiera lo que nunca fuimos.
Cuando los planetas se alinean,
tú te desvaneces en una ecuación sin solución,
una teoría mal escrita en la pizarra del azar.
Yo sigo aquí, con los números en las manos,
con la certeza rota de que alguna vez sumamos.
Pero el universo prefiere el desorden,
el colapso de lo exacto en la nostalgia de lo imposible.
Y tú, partícula errante,
te escapas de la órbita de mi voz.
Si la alineación es destino, entonces fuimos error de cálculo,
un eclipse sin testigos,
un cometa que nunca dejó rastro.
Pero si alguna vez las estrellas se desajustan,
si la geometría cede a la contradicción,
tal vez en el caos encuentres
las coordenadas de mi piel.
como si el cielo supiera lo que nunca fuimos.
Cuando los planetas se alinean,
tú te desvaneces en una ecuación sin solución,
una teoría mal escrita en la pizarra del azar.
Yo sigo aquí, con los números en las manos,
con la certeza rota de que alguna vez sumamos.
Pero el universo prefiere el desorden,
el colapso de lo exacto en la nostalgia de lo imposible.
Y tú, partícula errante,
te escapas de la órbita de mi voz.
Si la alineación es destino, entonces fuimos error de cálculo,
un eclipse sin testigos,
un cometa que nunca dejó rastro.
Pero si alguna vez las estrellas se desajustan,
si la geometría cede a la contradicción,
tal vez en el caos encuentres
las coordenadas de mi piel.