marquelo
Negrito villero
Aceptar la redondez de la tierra y aceptar la posibilidad
de que ocupe nuestras cabezas
Ese hombre que golpeó el barro y encontró secretos:
sombras que ascienden y pistas para llegar a un trono de aire
Y la cabeza
tiene ese movimiento de rotación que empieza en todas
las medidas del lunes contenidas en vasijas cencerros cerraduras pozos de deseos
y heridas con gritos/
agitación extrema de las desgracias en el pulgar del enterrador
cuando la ciudad se hace iglesia
y en derredor hombres y mujeres gestantes de pañuelos
bajan nubes que atacan como disfraces en medio del asesinato
o el color que el mal elige.
Yo dejé rodar todos los fuegos del vientre Dejé el alma con un zumbido
de abejas para que no se entere de su muerte
En una de mis vidas me investigaron por llevar una flor
y una mujer en las espaldas
Fui el problema de los páramos y de los ladridos de perros
pero yo era un desnudo de fotografía
un cazador que salía todas las mañanas a buscar el estornudo de lo invisible
Y aqui me encuentro Aqui regreso como una confesión de levita
mirando a los astros a la lealtad de las galaxias con sus columpios
De lejos
lo que salta hace arrastrar al hombre
como una herida que busca su cauce....
de que ocupe nuestras cabezas
Ese hombre que golpeó el barro y encontró secretos:
sombras que ascienden y pistas para llegar a un trono de aire
Y la cabeza
tiene ese movimiento de rotación que empieza en todas
las medidas del lunes contenidas en vasijas cencerros cerraduras pozos de deseos
y heridas con gritos/
agitación extrema de las desgracias en el pulgar del enterrador
cuando la ciudad se hace iglesia
y en derredor hombres y mujeres gestantes de pañuelos
bajan nubes que atacan como disfraces en medio del asesinato
o el color que el mal elige.
Yo dejé rodar todos los fuegos del vientre Dejé el alma con un zumbido
de abejas para que no se entere de su muerte
En una de mis vidas me investigaron por llevar una flor
y una mujer en las espaldas
Fui el problema de los páramos y de los ladridos de perros
pero yo era un desnudo de fotografía
un cazador que salía todas las mañanas a buscar el estornudo de lo invisible
Y aqui me encuentro Aqui regreso como una confesión de levita
mirando a los astros a la lealtad de las galaxias con sus columpios
De lejos
lo que salta hace arrastrar al hombre
como una herida que busca su cauce....