Rosa Reeder
Poeta que considera el portal su segunda casa
La poesía es un río de tinta encendida,
un fuego que danza sobre el papel,
es viento que canta en la página herida,
y un eco que vuelve de un mundo sin piel.
Es un árbol que llora sus hojas doradas,
susurrando historias al sol de la tarde,
es un mar infinito de olas calladas
que rompen en almas que saben mirarle.
Es un cielo cubierto de luna y palabras,
donde el alma dibuja su luz sin temblar,
es un faro en la niebla de sombras calladas,
una voz en el aire que aprende a volar.
Porque el verso no es solo un susurro en la boca,
es el pulso del tiempo latiendo inmortal,
una herida que sana, un grito que toca,
el latido secreto del mundo real.
Rosa Maria Reeder
Derechos Reservados
un fuego que danza sobre el papel,
es viento que canta en la página herida,
y un eco que vuelve de un mundo sin piel.
Es un árbol que llora sus hojas doradas,
susurrando historias al sol de la tarde,
es un mar infinito de olas calladas
que rompen en almas que saben mirarle.
Es un cielo cubierto de luna y palabras,
donde el alma dibuja su luz sin temblar,
es un faro en la niebla de sombras calladas,
una voz en el aire que aprende a volar.
Porque el verso no es solo un susurro en la boca,
es el pulso del tiempo latiendo inmortal,
una herida que sana, un grito que toca,
el latido secreto del mundo real.
Rosa Maria Reeder
Derechos Reservados