Burgense55
Poeta recién llegado
Cariño, estoy preocupada.
—No será nada, mi amor.
—Temo la lluvia que cae,
la nieve y su frío helador.
Me asusta el viento temprano,
la noche sin su calor,
el trueno que rompe el cielo,
y el granizo en el balcón.
—No será nada, cariño,
no tengas miedo, por Dios.
La lluvia será un murmullo
tras el cristal del salón,
el viento, apenas un canto
junto a nuestro cobertor.
El trueno, como un suspiro,
lejano, sin turbación,
y la granizada fiera
no entrará en nuestro rincón.
Y cuando las calles callen
bajo un blanco resplandor,
y no canten las alondras
en la escarcha del balcón,
y los árboles se vistan
con su gélido temblor…
verás nacer en la casa
una carita de amor,
con ojos de cielo limpio
y piel de tierno arrebol.
Y todo será reciente,
nuevo el mundo y su color.
—Cariño, estoy preocupada.
—No será nada, mi amor.
—No será nada, mi amor.
—Temo la lluvia que cae,
la nieve y su frío helador.
Me asusta el viento temprano,
la noche sin su calor,
el trueno que rompe el cielo,
y el granizo en el balcón.
—No será nada, cariño,
no tengas miedo, por Dios.
La lluvia será un murmullo
tras el cristal del salón,
el viento, apenas un canto
junto a nuestro cobertor.
El trueno, como un suspiro,
lejano, sin turbación,
y la granizada fiera
no entrará en nuestro rincón.
Y cuando las calles callen
bajo un blanco resplandor,
y no canten las alondras
en la escarcha del balcón,
y los árboles se vistan
con su gélido temblor…
verás nacer en la casa
una carita de amor,
con ojos de cielo limpio
y piel de tierno arrebol.
Y todo será reciente,
nuevo el mundo y su color.
—Cariño, estoy preocupada.
—No será nada, mi amor.