• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

La isla

penabad57

Poeta veterano en el portal
Fuiste el recortado eje de un abril sobre la cintura

de un mar en sombra, en ti el rayo solar confunde

la ceniza gris con el jardín retorcido por la sed del aire,

flora que vence a los trópicos desde su altar de niebla,

dama que en la testuz exhibes cintas de verdor que caen

sobre una espuma que roe la escarpia del acantilado

oscuro, no hay en ti arpegio de luna, briznas de arena

por el sur estallan en siroco impar, y arden las flores

en el relieve múltiple, corola en la lengua del viento,

cal de revoques que se arraciman por las colinas negras,

pálpito de volcán y tierra generosa con la flor del plátano

como estallido de oro, a veces la lluvia moja el acento

frutal de tu voz con lágrimas núbiles, una sábana de polvo

encierra el sudario de la calima, no está aquí la humedad

de aquel norte que sobrevive en la cicatriz de mi memoria,

volveré al haz que tus faros encienden al atravesar el corazón

del océano, camino por donde regresa el tiempo sin virtud

de los desfiles, ahora que al fin soy la estela de un tren azul

que dibuja sobre la piel de la nieve nubes de escarcha.


 
Última edición:
Fuiste el recortado eje de un abril sobre la cintura

de un mar en sombra, en ti el rayo solar confunde

la ceniza gris con el jardín retorcido por la sed del aire,

flora que vence a los trópicos desde su altar de niebla,

dama que en la testuz exhibes cintas de verdor que caen

sobre una espuma que roe la escarpia del acantilado

oscuro, no hay en ti arpegio de luna, briznas de arena

por el sur estallan en siroco impar, y arden las flores

en el relieve múltiple, corola en la lengua del viento,

cal de revoques que se arraciman por las colinas negras,

pálpito de volcán y tierra generosa con la flor del plátano

como estallido de oro, a veces la lluvia moja el acento

frutal de tu voz con lágrimas núbiles, una sábana de polvo

encierra el sudario de la calima, no está aquí la humedad

de aquel norte que sobrevive en la cicatriz de mi memoria,

volveré al haz que tus faros encienden al atravesar el corazón

del océano, camino por donde regresa el tiempo sin virtud

de los desfiles, ahora que al fin soy la estela de un tren azul

que dibuja sobre la piel de la nieve nubes de escarcha.

Me gusta esa representación de un mundo en el que existe el límite entre el recuerdo y la realidad.
La autorreflexión es el mayor tesoro, de los que nos dedicamos a este oficio.

Saludos
 
Ramón, tu poema construye un universo denso y vibrante, donde cada imagen es casi táctil. La mezcla de luz y sombra, mar y tierra, lluvia y polvo, crea un paisaje que parece vivo, un organismo que respira con memoria y deseo. La naturaleza no es solo escenario: los trópicos, volcanes, acantilados y flores funcionan como extensión del cuerpo y del alma, donde la emoción se convierte en fenómeno físico. La voz poética se mueve entre contemplación y éxtasis, explorando la interacción entre memoria, tiempo y sensaciones, como si cada elemento del mundo externo reflejara el pulso interior del sujeto lírico. La fuerza de tus metáforas“pálpito de volcán”, “sábana de polvo”—no solo construye belleza, sino tensión: hay una mezcla de plenitud y desgarro, de erosión y resurrección. La poesía, aquí, se siente viva, casi musical, con el ritmo de olas, vientos y trenes que atraviesan paisajes y recuerdos, mientras la mirada del yo lírico recorre el espacio y el tiempo, fundiéndose con los elementos.

Todo un lujo leer la elegancia de tus versos,
 
Ramón, tu poema construye un universo denso y vibrante, donde cada imagen es casi táctil. La mezcla de luz y sombra, mar y tierra, lluvia y polvo, crea un paisaje que parece vivo, un organismo que respira con memoria y deseo. La naturaleza no es solo escenario: los trópicos, volcanes, acantilados y flores funcionan como extensión del cuerpo y del alma, donde la emoción se convierte en fenómeno físico. La voz poética se mueve entre contemplación y éxtasis, explorando la interacción entre memoria, tiempo y sensaciones, como si cada elemento del mundo externo reflejara el pulso interior del sujeto lírico. La fuerza de tus metáforas“pálpito de volcán”, “sábana de polvo”—no solo construye belleza, sino tensión: hay una mezcla de plenitud y desgarro, de erosión y resurrección. La poesía, aquí, se siente viva, casi musical, con el ritmo de olas, vientos y trenes que atraviesan paisajes y recuerdos, mientras la mirada del yo lírico recorre el espacio y el tiempo, fundiéndose con los elementos.

Todo un lujo leer la elegancia de tus versos,
Gracias, Guadalupe, por la lectura y el generoso comentario. Un abrazo.
 
Atrás
Arriba