Anaid Anelim Luna
Poeta recién llegado
Descanso en la otra esquina del mundo
y como nauta marinero
voy descubriendo que el pensamiento es mi sendero.
Sendero que conduce hasta sus ojos
perlas de néctar embriagante
que cortan en tajos la ausencia del viajante.
¡Sus ojos!
que encadenados al recuerdo
me suben el alma a la garganta
y en un te quiero cantan
al atardecer verse extinguido.
El atardecer se marcha cubierto de escurridizos minutos
y se desvanece el inmortal tiempo
mientras yo despierto de luto
descubriendo un sentimiento oculto bajo el temor.
Y a mi mente llega la imagen del ausente
esa predilecta sombra que al ser baña
al viajar en lo profundo de las entrañas
y los quejosos sueños va llorando silenciosamente.
y como nauta marinero
voy descubriendo que el pensamiento es mi sendero.
Sendero que conduce hasta sus ojos
perlas de néctar embriagante
que cortan en tajos la ausencia del viajante.
¡Sus ojos!
que encadenados al recuerdo
me suben el alma a la garganta
y en un te quiero cantan
al atardecer verse extinguido.
El atardecer se marcha cubierto de escurridizos minutos
y se desvanece el inmortal tiempo
mientras yo despierto de luto
descubriendo un sentimiento oculto bajo el temor.
Y a mi mente llega la imagen del ausente
esa predilecta sombra que al ser baña
al viajar en lo profundo de las entrañas
y los quejosos sueños va llorando silenciosamente.