Entre el cielo y la tierra,
ecos de campanas.
Matorrales de tic-tac,
laureles de montaña
en ramilletes sombríos
y en el beso lunar,
ventanitas de plata.
En las horas oscuras,
rumbo incierto.
En las horas oscuras,
el temor de no haber sido
cuanto ofreció el tiempo.
Agujas caminantes,
inexorables, todo es comienzo.
Pero hay una hora,
tan solo una hora en las sombras mudas
del péndulo.
¡La hora del silencio!
ecos de campanas.
Matorrales de tic-tac,
laureles de montaña
en ramilletes sombríos
y en el beso lunar,
ventanitas de plata.
En las horas oscuras,
rumbo incierto.
En las horas oscuras,
el temor de no haber sido
cuanto ofreció el tiempo.
Agujas caminantes,
inexorables, todo es comienzo.
Pero hay una hora,
tan solo una hora en las sombras mudas
del péndulo.
¡La hora del silencio!
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