Alguna vez pensé que el pensamiento
sabía lo que decía y lo que era,
mas cuando pienso, dudo del intento,
pues se disfraza incluso su frontera.
Si pienso que estoy vivo por pensarlo,
¿acaso no soy más que lo que intuyo?,
y si mi mente empieza a cuestionarlo,
¿será que todo yo soy como suyo?
Pensar que pienso es nido de espejismo,
camino que se trenza con la niebla,
eco del yo perdido en un abismo,
sombra que se pregunta y que no tiembla.
No dejo de estar atento a lo que piense
mi ser mañana —si aún sigue presente—,
pues lo que soy es soplo, no suspense,
y el pensamiento es río persistente.
sabía lo que decía y lo que era,
mas cuando pienso, dudo del intento,
pues se disfraza incluso su frontera.
Si pienso que estoy vivo por pensarlo,
¿acaso no soy más que lo que intuyo?,
y si mi mente empieza a cuestionarlo,
¿será que todo yo soy como suyo?
Pensar que pienso es nido de espejismo,
camino que se trenza con la niebla,
eco del yo perdido en un abismo,
sombra que se pregunta y que no tiembla.
No dejo de estar atento a lo que piense
mi ser mañana —si aún sigue presente—,
pues lo que soy es soplo, no suspense,
y el pensamiento es río persistente.