Julián Varela Navarro
Poeta recién llegado
Un mundo de maizales y llanuras inmensas, se extendía sobre el horizonte del penumbroso pasillo. Conforme fui adentrándome en lo desconocido percibí un hedor sofocante, similar a mis circunstancias perdidas; la rabia, y mis ojos ya desorbitados que se caen por soportar las adicciones. Pues producto de aquello la piel comenzó a desgarrarse y se encarneció. Las fauces de mis tormentos se mudaban poco a poco en sangre hirviente que abandonaba mi alma, y emprendían a formar parte del olvido de un insomnio. Ciertamente el cuerpo se transfiguró hacia una carne roja caminante, y así, sin escarapelas ni máscaras, me entregué, para prepararme a mirar la vida frente a frente.
- Julián Varela Navarro
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