Se quiebra igual la voz si el alma llora,
cuando la muerte arranca lo querido,
que si el adiós sin vuelta, enmudecido,
se clava en carne viva y nos devora.
El muerto al menos deja su memoria,
su aroma entre la piel, su fiel sonido;
mas vive el que se marcha, y sin sentido
nos roba la esperanza y la victoria.
¿No muere en mí quien parte y ya no vuelve?
¿No es tumba el horizonte que lo esconde,
si nunca cruzará lo que se pierde?
Ausencia y muerte, el llanto nos confunde:
la una cicatriza, aunque nos duele,
la otra sangra sin fin, y nunca responde.
cuando la muerte arranca lo querido,
que si el adiós sin vuelta, enmudecido,
se clava en carne viva y nos devora.
El muerto al menos deja su memoria,
su aroma entre la piel, su fiel sonido;
mas vive el que se marcha, y sin sentido
nos roba la esperanza y la victoria.
¿No muere en mí quien parte y ya no vuelve?
¿No es tumba el horizonte que lo esconde,
si nunca cruzará lo que se pierde?
Ausencia y muerte, el llanto nos confunde:
la una cicatriza, aunque nos duele,
la otra sangra sin fin, y nunca responde.
Qué hermoso el poema. El ninja poeta
me dijo que se merece este conejo 