Niebla y Ruina
Crujen los mástiles —pálidos huesos—,
sobre un mar que olvida los nombres.
La luna inclina su rostro ileso,
y el cielo calla lo que los hombres.
El viento arrastra voces dormidas,
restos de fe, promesas hundidas.
No hay puerto firme ni costa cierta,
solo un rumor de almas perdidas.
Los navíos sangran su deriva,
peces de sombra, flor de tormenta.
Bajo la espuma la duda anida,
y Dios parece cerrar la puerta.
Y yo —navego en niebla y ruina—,
me hundo en mis aguas, sin testamento.
No busco fe, ni hallo doctrina:
solo el silencio, y su mandamiento.
"Después de la tempestad, viene la calma". Tu poema bella Poetisa me lleva a la reflexión personal al voltear y ver el camino recorrido: ¡Cuántos retos, vericuetos, desdichas y cimas con cargas a cuestas he tenido! "Persevera", me dice el adentro haciendo eco en todo el esfuerzo e inteligencia de mi ser. "¿Y ahora que haré?" "Calma, calma, requieres estar tranquilo para ver tu entorno, revisar tu cajón de herramientas y ver cuál te será útil para arreglar este desperfecto. Ten fe, nunca la pierdas, tú puedes, ¡ah, cómo no, lo harás! Y cruzó el camino, sorteo obstáculos, cruzo las zanjas, curo mis heridas. El sol por fin ilumina mi rostro, sonrío. El aire es limpio, la brisa me acaricia. Lo he logrado. Otro retro viene enseguida, sin embargo sé que no me rendiré, así es la vida. Pero rendirme: eso no.
... Eso me hace reflexionar tu poema dónde al final hay no sólo un sentimiento fatal de perdida sino también de un triste abandono. Me gustó por el escenario que enmarca acordé con el cuadro. Un placer leerte hermosa flor española.
Besa tus manos mi corazón mexicano, un placer...
Anthua62