Si caes, no te detengas en la tierra,
siente cómo el polvo besa tus manos.
Levántate y sigue, que la vida entera
se mide en pasos, no en llantos humanos.
Si tropiezas, respira, toma otro camino,
aprende que los obstáculos son enseñanzas,
lecciones que marcan nuestro destino,
líneas paralelas, polígonos de alabanzas.
La geometría de la vida, cargada de simbolismo,
tiene límites complejos, tangentes y derivadas,
y otras ecuaciones para resolver el abismo
de la historia, que al final tiene sus horas marcadas.
Cada error, cada caída, es un ángulo inconvexo
que inclina nuestra existencia hacia otra dirección,
un vector que nos empuja más allá de lo convexo,
y nos enseña a mirar con más firme convicción.
El tiempo dibuja curvas suaves y violentas,
y en sus intersecciones hallamos la paciencia;
la calma surge de formas nunca perfectas,
y el corazón aprende el arte de la resistencia.
Suma cada instante, multiplica los abrazos,
y divide los pesares en pequeñas proporciones;
porque la vida, aunque cargada de trazos,
se construye con pisadas y también con ilusiones.
Y cuando la noche cierre sus ecuaciones,
y el último límite se trace sobre el suelo,
comprenderás que todas las lecciones
eran solo la luz que guía tu duelo.
Porque caer y levantarse es la medida,
y caminar, aún en la sombra más oscura,
es la esencia pura de vivir la vida,
el pulso firme recuerda la senda perdura.
siente cómo el polvo besa tus manos.
Levántate y sigue, que la vida entera
se mide en pasos, no en llantos humanos.
Si tropiezas, respira, toma otro camino,
aprende que los obstáculos son enseñanzas,
lecciones que marcan nuestro destino,
líneas paralelas, polígonos de alabanzas.
La geometría de la vida, cargada de simbolismo,
tiene límites complejos, tangentes y derivadas,
y otras ecuaciones para resolver el abismo
de la historia, que al final tiene sus horas marcadas.
Cada error, cada caída, es un ángulo inconvexo
que inclina nuestra existencia hacia otra dirección,
un vector que nos empuja más allá de lo convexo,
y nos enseña a mirar con más firme convicción.
El tiempo dibuja curvas suaves y violentas,
y en sus intersecciones hallamos la paciencia;
la calma surge de formas nunca perfectas,
y el corazón aprende el arte de la resistencia.
Suma cada instante, multiplica los abrazos,
y divide los pesares en pequeñas proporciones;
porque la vida, aunque cargada de trazos,
se construye con pisadas y también con ilusiones.
Y cuando la noche cierre sus ecuaciones,
y el último límite se trace sobre el suelo,
comprenderás que todas las lecciones
eran solo la luz que guía tu duelo.
Porque caer y levantarse es la medida,
y caminar, aún en la sombra más oscura,
es la esencia pura de vivir la vida,
el pulso firme recuerda la senda perdura.
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