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“¿La superficie de las cosas no contiene lo eterno?”
dije contemplando, sin mirar hacia arriba,
“¿acaso el interior del sol no es el infierno?”
contestó un eco que casi me derriba.
“¿La superficie de las cosas no contiene lo eterno?”
dije contemplando, sin mirar hacia arriba,
“¿acaso el interior del sol no es el infierno?”
contestó un eco que casi me derriba.
“¿La superficie de las cosas no contiene lo eterno?”
dije contemplando, sin mirar hacia arriba,
“¿acaso el interior del sol no es el infierno?”
contestó un eco que casi me derriba.