Ziler
Poeta recién llegado
Me ve pasar y menciona mi nombre,
como si nuestra historia
fuese una faltriquera destruida,
derrumbada por su fulminante mirada.
Yo le respondo el saludo
con mis miedos,
que estremecen mi voz,
y este queda
en una trémula, endeble y desmoronada.
¡Qué inmadurez de mi alma
que no puede tenerla enfrente!
Y, por recelo de herir, se pone a correr.
Nunca me digas que lo que te escribo
es un apócrifo evidente.
Si nunca te pedí que leyeras mis poemas,
pero cuando te dejé consumida en mi cigarrillo,
decidiste escudriñar mis textos
para validar sus letras
y darte cuenta de que lo que hago
es una loa oscura y destruida
por la muerte y por tu soledad.
"Qué poeta tan insolente y agnóstico,
te has convertido
en un cenagoso y decrépito escritor nocturno".
Tienes razón,
soy la agonía de mi lápiz
que, después de sus incontables derrotas,
no pudo dejar de plasmar su último verso
y solo sueña con describir
el aguacero que caerá en mi funeral.
como si nuestra historia
fuese una faltriquera destruida,
derrumbada por su fulminante mirada.
Yo le respondo el saludo
con mis miedos,
que estremecen mi voz,
y este queda
en una trémula, endeble y desmoronada.
¡Qué inmadurez de mi alma
que no puede tenerla enfrente!
Y, por recelo de herir, se pone a correr.
Nunca me digas que lo que te escribo
es un apócrifo evidente.
Si nunca te pedí que leyeras mis poemas,
pero cuando te dejé consumida en mi cigarrillo,
decidiste escudriñar mis textos
para validar sus letras
y darte cuenta de que lo que hago
es una loa oscura y destruida
por la muerte y por tu soledad.
"Qué poeta tan insolente y agnóstico,
te has convertido
en un cenagoso y decrépito escritor nocturno".
Tienes razón,
soy la agonía de mi lápiz
que, después de sus incontables derrotas,
no pudo dejar de plasmar su último verso
y solo sueña con describir
el aguacero que caerá en mi funeral.