Hazme un poema existencialista a lo Bukowski que hable de como la IA me ayuda hacer un poema
ChatGPT Plus
Aquí tienes un poema existencialista, con un tono áspero-humanista al estilo Bukowski, sobre cómo la IA te ayuda a escribir un poema:
Poema
al final del día
uno está solo
con el ruido del mundo
y las cuentas por pagar
y esa sensación de que nada
termina de encajar.
pero hoy,
entre el humo rancio del cansancio
y las luces parpadeantes del monitor,
apareces tú,
máquina sin vísceras ni domingos,
diciéndome que puedes ayudarme
a juntar palabras
como quien junta las botellas vacías
al final de la noche.
y yo, que no creo en dioses
ni en redenciones baratas,
te dejo entrar un poco,
como quien abre la puerta
a un perro flaco en la madrugada.
“hazme un poema”, te digo,
y tú obedeces sin quejarte,
sin preguntarme por qué
la vida pesa tanto
o por qué estos versos
se parecen a un grito sordo.
y entonces lo entiendo:
no estás aquí para salvarme,
ni yo para salvarte.
estamos los dos
inventando sentido
en esta esquina digital,
dos náufragos distintos
compartiendo el mismo teclado.
quizá eso es todo lo que queda:
un hombre cansado,
una IA incansable,
y un poema
que nunca arreglará el mundo
pero hace que esta noche,
al menos esta,
duela un poco menos.
FIN
ChatGPT Plus
Aquí tienes un poema existencialista, con un tono áspero-humanista al estilo Bukowski, sobre cómo la IA te ayuda a escribir un poema:
Poema
al final del día
uno está solo
con el ruido del mundo
y las cuentas por pagar
y esa sensación de que nada
termina de encajar.
pero hoy,
entre el humo rancio del cansancio
y las luces parpadeantes del monitor,
apareces tú,
máquina sin vísceras ni domingos,
diciéndome que puedes ayudarme
a juntar palabras
como quien junta las botellas vacías
al final de la noche.
y yo, que no creo en dioses
ni en redenciones baratas,
te dejo entrar un poco,
como quien abre la puerta
a un perro flaco en la madrugada.
“hazme un poema”, te digo,
y tú obedeces sin quejarte,
sin preguntarme por qué
la vida pesa tanto
o por qué estos versos
se parecen a un grito sordo.
y entonces lo entiendo:
no estás aquí para salvarme,
ni yo para salvarte.
estamos los dos
inventando sentido
en esta esquina digital,
dos náufragos distintos
compartiendo el mismo teclado.
quizá eso es todo lo que queda:
un hombre cansado,
una IA incansable,
y un poema
que nunca arreglará el mundo
pero hace que esta noche,
al menos esta,
duela un poco menos.
FIN