seso
Poeta asiduo al portal
Entre los graffiti
se asoman callejones protestantes
mientras la fe viaja apenas abrazada a la cola de las ratas
que huyen al oír pisadas vagabundas
atinando a la melancolía.
Callejones en graffiti
alucinando la austera eternidad de los mendigos:
loquio clandestino
determinado por el número de puchos fulminados
y por el vástago del sol ausente.
Miradas rotas al final de la calle
con el brillo de los ojos disecados,
con aroma a marihuana entremezclada
al humo de la basura que arde y arde,
y arde compadeciéndose de nuestro frío:
Sobre los cimientos de ese fuego
hay cientos de ojos perdidos
que bailan esquivando a la noche
que vaga entre pétalos sueltos
por la alcantarilla
se asoman callejones protestantes
mientras la fe viaja apenas abrazada a la cola de las ratas
que huyen al oír pisadas vagabundas
atinando a la melancolía.
Callejones en graffiti
alucinando la austera eternidad de los mendigos:
loquio clandestino
determinado por el número de puchos fulminados
y por el vástago del sol ausente.
Miradas rotas al final de la calle
con el brillo de los ojos disecados,
con aroma a marihuana entremezclada
al humo de la basura que arde y arde,
y arde compadeciéndose de nuestro frío:
Sobre los cimientos de ese fuego
hay cientos de ojos perdidos
que bailan esquivando a la noche
que vaga entre pétalos sueltos
por la alcantarilla