Asklepios
Incinerando envidias
Son tan lentos tus venenos,
que, si supieras cantar,
sus sonámbulas melodías
llegarían mucho antes
al palpitar de cualquier corazón.
Por fortuna, nadie puede oír tus cantares;
a nadie encuentras que te
quiera escuchar.
Te queda tanto por aprender…
No es fácil manejarse entre
conjuros, maleficios y pócimas.
No es tan sencillo conseguir
abrir sus oscuras cerraduras;
muy pocas llaves lo pueden hacer.
No me sorprende que te sientas
herida en tu orgullo. Tienes mucho que
aprender de él, de su manejo, su sumisión,
del dominio de sus inestables frecuencias…
Quizás, el día que domines la frágil
suspensión de la niebla en el aire y
la estridencia que protege a la eternidad,
puedas tener opciones de ser considerada
una verdadera hechicera.
Será cuando, tus fines y tus intenciones
cambien de rumbo para poder tener como
meta la benevolencia y la bondad.
Ese es el camino que debieras tomar.
que, si supieras cantar,
sus sonámbulas melodías
llegarían mucho antes
al palpitar de cualquier corazón.
Por fortuna, nadie puede oír tus cantares;
a nadie encuentras que te
quiera escuchar.
Te queda tanto por aprender…
No es fácil manejarse entre
conjuros, maleficios y pócimas.
No es tan sencillo conseguir
abrir sus oscuras cerraduras;
muy pocas llaves lo pueden hacer.
No me sorprende que te sientas
herida en tu orgullo. Tienes mucho que
aprender de él, de su manejo, su sumisión,
del dominio de sus inestables frecuencias…
Quizás, el día que domines la frágil
suspensión de la niebla en el aire y
la estridencia que protege a la eternidad,
puedas tener opciones de ser considerada
una verdadera hechicera.
Será cuando, tus fines y tus intenciones
cambien de rumbo para poder tener como
meta la benevolencia y la bondad.
Ese es el camino que debieras tomar.