A Ana Mary y a Poli.
INVIERNOS CASTELLANOS
De las primeras luces al influjo
se despierta la cotidiana fiebre
de llevar a las reses al pesebre
tras el trago sobrado del orujo.
Con el regusto ardiente de ese brujo,
para que la familia lo celebre,
sale en busca del rastro de la liebre
siguiendo en la nevada su dibujo.
Día a día el afán —la gran rutina—,
de llevar el sustento a la cocina
bajo el impulso isleño de sus manos.
Y Dios, que con su dedo todo mueve,
va contando los pasos en la nieve
del hombre en los inviernos castellanos.
Salva Glez. Moles.
7/12/2025.
INVIERNOS CASTELLANOS
De las primeras luces al influjo
se despierta la cotidiana fiebre
de llevar a las reses al pesebre
tras el trago sobrado del orujo.
Con el regusto ardiente de ese brujo,
para que la familia lo celebre,
sale en busca del rastro de la liebre
siguiendo en la nevada su dibujo.
Día a día el afán —la gran rutina—,
de llevar el sustento a la cocina
bajo el impulso isleño de sus manos.
Y Dios, que con su dedo todo mueve,
va contando los pasos en la nieve
del hombre en los inviernos castellanos.
Salva Glez. Moles.
7/12/2025.
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