Manuel Bast
Poeta que considera el portal su segunda casa
Obscura golfante cuyo ruin deseo
es truncar destinos hasta su simiente,
te haces a la noche desde la poniente
con el mal agüero de tu ser ateo.
Insomne demonio, deidad de Asmodeo,
campeas en un cielo nublado, palente,
negando a las almas saciar la indulgente
propuesta del Dios del soñar, ¡de Morfeo!
Soltando las bridas, tus garras sombrías,
rinden los despojos al tártaro foso
y en cíclico vuelo del horror te alejas.
¡Maldita vetusta!, llegarán los días
en que vea tus huesos, sin paz, sin reposo,
ardiendo en las llamas en que hoy te reflejas.
es truncar destinos hasta su simiente,
te haces a la noche desde la poniente
con el mal agüero de tu ser ateo.
Insomne demonio, deidad de Asmodeo,
campeas en un cielo nublado, palente,
negando a las almas saciar la indulgente
propuesta del Dios del soñar, ¡de Morfeo!
Soltando las bridas, tus garras sombrías,
rinden los despojos al tártaro foso
y en cíclico vuelo del horror te alejas.
¡Maldita vetusta!, llegarán los días
en que vea tus huesos, sin paz, sin reposo,
ardiendo en las llamas en que hoy te reflejas.