GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
La puerta
se cerró por una brisa inesperada.
La luz de la lámpara
creaba una atmósfera ámbar y solemne.
No hubo prisa esta vez.
No estábamos huyendo del tiempo:
estábamos caminando hacia él, con conciencia.
Soy afortunado.
Eres una mujer madura, no un recuerdo.
La depredadora que ahora
se entrega a ser adorada
con reverencia y nostalgia.
No fue un estallido,
sino una ola creciente,
derramando un placer
denso y duradero
que te nubló la vista.
Sin desconectarnos,
convulsionando,
temblando,
mientras las lágrimas de placer
se desvanecían en tu piel.
Este secreto maravilloso,
compartido entre
nuestras almas,
nuestros cuerpos
y el tiempo.
G.G.G.
ENE/2026
se cerró por una brisa inesperada.
La luz de la lámpara
creaba una atmósfera ámbar y solemne.
No hubo prisa esta vez.
No estábamos huyendo del tiempo:
estábamos caminando hacia él, con conciencia.
Soy afortunado.
Eres una mujer madura, no un recuerdo.
La depredadora que ahora
se entrega a ser adorada
con reverencia y nostalgia.
No fue un estallido,
sino una ola creciente,
derramando un placer
denso y duradero
que te nubló la vista.
Sin desconectarnos,
convulsionando,
temblando,
mientras las lágrimas de placer
se desvanecían en tu piel.
Este secreto maravilloso,
compartido entre
nuestras almas,
nuestros cuerpos
y el tiempo.
G.G.G.
ENE/2026