GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
En la penumbra del ascensor
la tormenta eléctrica sonaba afuera,
más pegada que la ropa mojada.
El relámpago en el espejo
exageró la belleza de las formas,
encendiendo algo breve e intenso.
Un susurro, el pulso acelerado,
un escalofrío antes de mirarse
demasiado cerca.
Hubo electricidad, sí,
el deseo llegó después,
cuando el ascensor llegó a destino.
Las puertas se abrieron,
prometiendo una noche
que ninguno de los dos
olvidaría.
G.G.G.
ENE/2026