Destino

Juan Roldán

Poeta recién llegado
El destino, árbitro cruel de la vida,
dictó mi pena en su rigor sombrío;
y condenándome al horror del frío
dejó mi voz, mi fe ya consumida.

Tu sombra vuelve, tenue y dolorida,
como un susurro al borde del vacío;
y aunque persigo el eco que fue mío,
solo hallo niebla, un eco sin medida.

Quedan cenizas, restos de un abrazo
que se apagó sin tiempo ni clemencia,
y un corazón que cuenta su fracaso.

Mas sigo en pie, venciendo la inclemencia:
en esta soledad que me sentencia,
cargo tu nombre —dulce y pesado lazo—.
 
El destino, árbitro cruel de la vida, ....12 sílabas (acentos en3ª,5ª, 8ª, 11ª)
dictó mi pena en su rigor sombrío;
y condenándome al horror del frío
dejó mi voz, mi fe ya consumida.

Tu sombra vuelve, tenue y dolorida,
como un susurro al borde del vacío;
y aunque persigo el eco que fue mío,
solo hallo niebla, un eco sin medida.

Quedan cenizas, restos de un abrazo
que se apagó sin tiempo ni clemencia,
y un corazón que cuenta su fracaso.

Mas sigo en pie, venciendo la inclemencia:
en esta soledad que me sentencia,
cargo tu nombre —dulce y pesado lazo—. ....12 sílabas,

En el marco de un soneto nos dejas una queja contra ese destino inclemente que quemó los gozos de un amor que acabó en cenizas, en el cierre muestras tu aguante ante tal adversidad.

En la cita te indico que el 1º y 14º verso son dodecasílabos.


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No tengo formación en letras, pero se que no cumple la norma del soneto, simplemente me canse de darle vueltas, y me pareció que así quedaba bien, en cualquier caso gracias por tú apreciación, siempre estoy dispuesto para aprender.
 
El destino, árbitro cruel de la vida,
dictó mi pena en su rigor sombrío;
y condenándome al horror del frío
dejó mi voz, mi fe ya consumida.

Tu sombra vuelve, tenue y dolorida,
como un susurro al borde del vacío;
y aunque persigo el eco que fue mío,
solo hallo niebla, un eco sin medida.

Quedan cenizas, restos de un abrazo
que se apagó sin tiempo ni clemencia,
y un corazón que cuenta su fracaso.

Mas sigo en pie, venciendo la inclemencia:
en esta soledad que me sentencia,
cargo tu nombre —dulce y pesado lazo—.
A veces uno siente que el destino lo ha condenado a una existencia sombría, donde el frío y la pérdida de su voz y fe marcan el sufrimiento.

Saludos
 

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