En el invierno eterno, en terreno desértico, me encontraba yo; en el centro del terreno, una casa. Afuera me “hospedo”, en condiciones inhumanas. Ahora veo que yo estoy aquí. En la casa que mencioné vive una pareja de esposos; ellos gozan de todo lo que quieran: techo, comida, ropas tan gruesas que ni el frío las penetra, una hoguera y todo lo que yo pueda solo imaginar.
Soy un pobre muerto.
Ustedes me vieron, me vieron saboreando su comida sin siquiera olerla; me vieron disfrutar del calor estando afuera, en plena tormenta de nieve, mientras mis huesos rogaban por un poco de calor; sus ropas gruesas, con las que yo soñaba, y ahora me siento agónico.
Yo trabajo para esa pareja, hago esculturas de madera con una daga.
Llegaste con compasión; me prometiste ser una galaxia entre miles que rodean a 3 de los agujeros negros más grandes que conocías; me prometiste una entrada por un día a tu casa; me dijiste que gozaría de todas sus comodidades después de mantenerme viviendo con el calor de una hoguera pequeña, con las sobras de lo que ustedes comían, con las ropas más finas y rotas que me dabas, y de tenerme afuera, sin techo ni lugar para cubrirme del frío como un perro. Solo tenía que trabajar, y ese día me diste una nueva daga y un tronco en el cual me dijiste que haga lo que quiera y que me lo quede; en donde esculpí un hombre satisfecho, demostrando mis esperanzas.
Cuando el día por fin había llegado, me negaste la entrada a tu casa, diciendo que hacía las cosas mal, sin saber que yo hacía lo que mejor podía; y luego me apuñalaste con la misma daga con la cual hice tus preciadas esculturas. Me dejaste en el suelo, desangrándome, mientras tú me mirabas con esa misma mirada con la cual me mirabas cuando te dabas cuenta de que los miraba por la ventana. Mis lágrimas frías empezaron a congelarse y mi dolor no fue donde me clavaste: mis ilusiones, sino el pecho donde yo creí en tus palabras. Eres cruel, eres cruel. Me dejaste tirado en el suelo y en la noche curaste mi herida, diciéndome “amor”; y no me digas así en tono de burla, y menos después de haberme hecho eso.
Eres cruel, eres cruel. Devuélveme todo, devuélveme la ilusión con la cual yo hacía lo que me pedías. ¡DEVUÉLVEME MI ILUSIÓN, DEVUÉLVEME TODA LA ENERGÍA QUE DESPERDICIÉ! Me has dejado seco, otra vez en la misma pena con la que me encontraste.
Soy un pobre muerto.
Ustedes me vieron, me vieron saboreando su comida sin siquiera olerla; me vieron disfrutar del calor estando afuera, en plena tormenta de nieve, mientras mis huesos rogaban por un poco de calor; sus ropas gruesas, con las que yo soñaba, y ahora me siento agónico.
Yo trabajo para esa pareja, hago esculturas de madera con una daga.
Llegaste con compasión; me prometiste ser una galaxia entre miles que rodean a 3 de los agujeros negros más grandes que conocías; me prometiste una entrada por un día a tu casa; me dijiste que gozaría de todas sus comodidades después de mantenerme viviendo con el calor de una hoguera pequeña, con las sobras de lo que ustedes comían, con las ropas más finas y rotas que me dabas, y de tenerme afuera, sin techo ni lugar para cubrirme del frío como un perro. Solo tenía que trabajar, y ese día me diste una nueva daga y un tronco en el cual me dijiste que haga lo que quiera y que me lo quede; en donde esculpí un hombre satisfecho, demostrando mis esperanzas.
Cuando el día por fin había llegado, me negaste la entrada a tu casa, diciendo que hacía las cosas mal, sin saber que yo hacía lo que mejor podía; y luego me apuñalaste con la misma daga con la cual hice tus preciadas esculturas. Me dejaste en el suelo, desangrándome, mientras tú me mirabas con esa misma mirada con la cual me mirabas cuando te dabas cuenta de que los miraba por la ventana. Mis lágrimas frías empezaron a congelarse y mi dolor no fue donde me clavaste: mis ilusiones, sino el pecho donde yo creí en tus palabras. Eres cruel, eres cruel. Me dejaste tirado en el suelo y en la noche curaste mi herida, diciéndome “amor”; y no me digas así en tono de burla, y menos después de haberme hecho eso.
Eres cruel, eres cruel. Devuélveme todo, devuélveme la ilusión con la cual yo hacía lo que me pedías. ¡DEVUÉLVEME MI ILUSIÓN, DEVUÉLVEME TODA LA ENERGÍA QUE DESPERDICIÉ! Me has dejado seco, otra vez en la misma pena con la que me encontraste.