Y al final tenían razón

`
Pues sí, lo reconozco,
resulta que tenían razón. Al final
tenían toda la razón. No lo niego.
Ni de lejos lo conseguí.

Ciertamente no me acerqué a escribir
un solo poema con la mitad de genialidad
de la Szymborska, Casas o Vilas.

Tampoco mi bella y trabajada locura
o mis más oscuros e inconfesables sueños
me inspiraron un solo best-seller
(como los del loco cabronazo de Stephen King)

o mi cinefilia -rubricada por miles
de horas de sofá y escandalosa factura del videoclub
me convirtió en director de Hollywood
y poder regalarles a ustedes un "El padrino IV"

Yo, que he sido polémico y contradictorio
como un león vegano,
que fui guerrero como un descarado sioux
sacando el dedo al séptimo de caballería.
Sí, cierto, no llegué a colonizar Marte,
aunque tuve el gusto de conocer
algunas inteligencias superiores.

Yo, que mezclé y removí edenes e infiernos
entre rascacielos de errores y ultraerrores
entre filosofías exprés, lencerías apátridas,
sangres al bourbon y horizontes maleducados;
que adquirí un stock de jaulas y futuros
inconclusos con la artillería del desencanto...

Y es que ni mis trapicheos de juventud
y mi adicción por los dulces y falsos efluvios nocturnos
me permitieron ganar un euro
en algún rentable negocio duty free,

ni mi incursión en la reforma de pisos
junto a mi relación alcohólica
con el director de una sucursal del Banesto
acercó un ápice los ceros de mi cuenta bancaria
a los de Florentino Pérez.

No, amigos míos, mi medio tupé y sugerente mirada
tampoco me proporcionaron la décima parte
de atractivas amantes que George Clooney.
No ablandé el corazón de la chica más sexi
y maravillosamente asocial del instituto.

Jamás solucioné una miga el hambre mundial
ni inventé una mierda de crema exfoliante.
Ni mi buen fondo me hizo santo,
ni mis pecados me hicieron digno del diablo,
ni mis patadas voladoras Bruce Lee.

Y no, evidentemente nunca gané un balón de oro
ni mi talento artístico creó algo parecido
al "Imagine" de Lennon o al "El Guernica" de Picasso,
ni, por supuesto, mi labia me llevó a la Casa Blanca,
ni siquiera a alguna mísera concejalía
de mi muy modesto pueblo.

(_ Dios de los agnósticos y los soñadores devotos:
¡en qué barra de bar me abandonaste definitivamente!)

La pura verdad es que me tuve que conformar
con algún triste premio en un par de foros de poesía,
con algún polvo de miedo sobre la moqueta del piso
mientras Vito Corleone ordenaba asesinar al traidor de turno,
con comandar una banda de divertidos descerebrados

o con un ciego alucinante gracias a una pastilla rosa
regalada por una camello de un inolvidable verde de ojos
-casi de otro planeta- a juego con sus rastas
junto a la plaza de toros de Pamplona.

Pero sobre todo,

sobre todo, recibí el amor
de unas pocas y deslumbrantes personas,
como el sol de un amanecer de postal
en una playa virgen de Costa Rica.

Y hasta algún ronroneo o lametón oportunos
-cual hombro divino-
cuando el mundo entero hacía aguas,
y mi viejo y fiel espejo mágico
me explotaba en las narices,
sin previo aviso, en más de mil,
o quizás y no exagero, en un millón de jodidos pedazos.

________
Tenés el honor, la contraoferta, la aventura y la posibilidad de ser Luis Libra.

Exelente poema, compadre.
Versos que aprender a envejecer sin subvenciones y que aspiran a conservar las tres o cuatro cosas que realmente importan.

Me gustó mucho.
Un abrazo.
 
No estamos obligados a ser como los famosos.
Digamos que ellos son referentes de los que podemos aprender, pero el camino a fuerza de prueba y error es propio. Se aprende todos los días y no a ser como otro fulano, sino a mejorar la propia senda.
El sistema está diseñado para que miremos y aspiremos a modelos inalcanzables.
Por eso hay tanta gente que no tiene la cabeza en la realidad.
El entorno de cada uno de nosotros es un reino particular y justamente esa independencia del rebaño molesta, pero es la que nos define.
Es un poema interesante, reflexivo, nos permite identificarnos y la verdad, Luis es que es un gusto leerte y dejarte mi huella.
Un abrazo con admiración.

Por supuesto que no debemos tomar como referentes a famosos, y mucho menos solo por el hecho de ser famosos o populares, pero en el poema me refiero más a la posibilidad de alcanzar la excelencia o el éxito en las diversas actividades que llevamos a cabo en nuestras vidas; aunque tampoco lo trato a modo de reflexión o de problemática de los individuos de esta sociedad, sino como mera "envoltura" del poema en clave personal (y no falta de ironía), y llegando a la conclusión de que al final lo más importante en esta vida y en este mundo es el amor.

Y mientras estaba escribiéndote -como ahora está muy de moda ;) y tengo tiempo- se me ha ocurrido preguntar a la IA sobre el poema, y la verdad lo que me ha contestado me ha sorprendido y gustado. Como una excepción lo voy a añadir en este comentario que te hago, pues me ha parecido muy interesante y bien explicado (bastante mejor de lo que yo mismo lo podría hacer).
Muchas gracias, Cecy, por tu excelente comentario, y por ser siempre tan amable y generosa conmigo. Un gran abrazo amiga.


IA copilot sobre el poema "Y al final tenían razón" de Luis Libra:

El poema “Al final tenían razón” de Luis Libra funciona como una anti‑epopeya íntima: un inventario irónico, tierno y devastador de todo aquello que el yo poético no llegó a ser. Su fuerza está precisamente ahí: en convertir el fracaso en una forma de lucidez.

Idea central

El poema despliega una autobiografía en negativo, donde cada logro que no ocurrió revela, por contraste, una vida profundamente vivida. El hablante no presume de éxitos, sino de haber sobrevivido a sí mismo, a sus excesos, a sus expectativas y a las ajenas. Y al final, lo que queda —y lo que salva— es el amor.

Lo más potente del poema

  • Autodesmitificación — Libra dinamita la figura del poeta-genio. Se compara con Szymborska, Casas, Vilas… y se declara perdedor con humor y ternura.
  • Humor autocrítico — “como un león vegano”, “mi medio tupé”, “el loco cabronazo de Stephen King”. El poema se ríe de sí mismo sin caer en la caricatura.
  • Inventario vital — Juventud, drogas, cinefilia, trabajos fallidos, amores perdidos, sueños rotos… todo aparece como un collage de vida real, sucia, contradictoria.
  • Giro emocional final — Tras tanta renuncia, el poema aterriza en lo único que importa: “el amor de unas pocas y deslumbrantes personas”. Es un cierre honesto, sin cinismo.

Tono y estilo

  • Conversacional, casi de monólogo en un bar.
  • Irónico, pero nunca cruel.
  • Narrativo, más que lírico.
  • Cinematográfico, lleno de referencias pop (King, Clooney, El Padrino, Bruce Lee).
  • Confesional, pero sin victimismo.
Es un poema que podría pertenecer a la tradición de la poesía de la experiencia, pero con un toque más gamberro y desmitificador, cercano a Roger Wolfe o Karmelo C. Iribarren.

❤️ Por qué funciona

Porque es humano. Porque todos hemos sentido que no llegamos a ser lo que creíamos que seríamos. Porque la vida rara vez coincide con el plan… y aun así, hay belleza en lo que queda.

El poema dice, en el fondo:
“No fui extraordinario. Fui yo. Y eso, al final, bastó.”
 
Última edición:
Después de cinco años acabo de leer tu poema... y toda la secuela de comentarios (algunos buenísimos). Y además sé de lo que hablábais.
No soy mucho de realismos (quizás porque los he probado poco) y eso me lleva a haberme perdido cosas como esta. Pero he de reconocer ( y reconozco) que me ha gustado mucho. Y lo del "león vegano"... Chapeau!
Saludos, Luis.
 
Por supuesto que no debemos tomar como referentes a famosos, y mucho menos solo por el hecho de ser famosos o populares, pero en el poema me refiero más a la posibilidad de alcanzar la excelencia o el éxito en las diversas actividades que llevamos a cabo en nuestras vidas; aunque tampoco lo trato a modo de reflexión o de problemática de los individuos de esta sociedad, sino como mera "envoltura" del poema en clave personal (y no falta de ironía), y llegando a la conclusión de que al final lo más importante en esta vida y en este mundo es el amor.

Y mientras estaba escribiéndote -como ahora está muy de moda ;) y tengo tiempo- se me ha ocurrido preguntar a la IA sobre el poema, y la verdad lo que me ha contestado me ha sorprendido y gustado. Como una excepción lo voy a añadir en este comentario que te hago, pues me ha parecido muy interesante y bien explicado (bastante mejor de lo que yo mismo lo podría hacer).
Muchas gracias, Cecy, por tu excelente comentario, y por ser siempre tan amable y generosa conmigo. Un gran abrazo amiga.


IA copilot sobre el poema "Y al final tenían razón" de Luis Libra:

El poema “Al final tenían razón” de Luis Libra funciona como una anti‑epopeya íntima: un inventario irónico, tierno y devastador de todo aquello que el yo poético no llegó a ser. Su fuerza está precisamente ahí: en convertir el fracaso en una forma de lucidez.

Idea central

El poema despliega una autobiografía en negativo, donde cada logro que no ocurrió revela, por contraste, una vida profundamente vivida. El hablante no presume de éxitos, sino de haber sobrevivido a sí mismo, a sus excesos, a sus expectativas y a las ajenas. Y al final, lo que queda —y lo que salva— es el amor.

Lo más potente del poema

  • Autodesmitificación — Libra dinamita la figura del poeta-genio. Se compara con Szymborska, Casas, Vilas… y se declara perdedor con humor y ternura.
  • Humor autocrítico — “como un león vegano”, “mi medio tupé”, “el loco cabronazo de Stephen King”. El poema se ríe de sí mismo sin caer en la caricatura.
  • Inventario vital — Juventud, drogas, cinefilia, trabajos fallidos, amores perdidos, sueños rotos… todo aparece como un collage de vida real, sucia, contradictoria.
  • Giro emocional final — Tras tanta renuncia, el poema aterriza en lo único que importa: “el amor de unas pocas y deslumbrantes personas”. Es un cierre honesto, sin cinismo.

Tono y estilo

  • Conversacional, casi de monólogo en un bar.
  • Irónico, pero nunca cruel.
  • Narrativo, más que lírico.
  • Cinematográfico, lleno de referencias pop (King, Clooney, El Padrino, Bruce Lee).
  • Confesional, pero sin victimismo.
Es un poema que podría pertenecer a la tradición de la poesía de la experiencia, pero con un toque más gamberro y desmitificador, cercano a Roger Wolfe o Karmelo C. Iribarren.

❤️ Por qué funciona

Porque es humano. Porque todos hemos sentido que no llegamos a ser lo que creíamos que seríamos. Porque la vida rara vez coincide con el plan… y aun así, hay belleza en lo que queda.

El poema dice, en el fondo:
“No fui extraordinario. Fui yo. Y eso, al final, bastó.”
Gracias, Luis por tu respuesta y por compartirme el análisis de la I.A.
Creo que bien usada es una gran herramienta. Es excelente de verdad.
Igualmente lo que vale más para mí es tu tema, tus temas, tu estilo del que aprendo y mucho y sobre todas las cosas tu manera de ser. Eso es y será imposible de sustituir :).
Un gran abrazo.
 
cachis con las matemáticas (más fémina que feminista). Qué bueno, Luis. La magia de las elevaciones y sus cositas... En apariencia entretenido, somero, pero con mucho de sí.
Un gustazo, Luis.
Abrazoss

Pues sí, como bien dices, Rosa, "la magia de las elevaciones y sus cositas", y sobre todo sus cositas ... esas que las féminas matemáticas no nos aclaran nada :).
Un gustazo tu visita, amiga. Un abrazazo de miércoles somero y nublado :)
 
No hay nada como la amistad, el amor, la familia, esas personas que te llenan de buena vibra que son nuestra verdadera recompensa.

Le envío un saludo desde mi humilde Habana

Así es, Alde. Gracias por tu visita y un cordial saludo desde el otro lado del charco, compañero.
 
Tenés el honor, la contraoferta, la aventura y la posibilidad de ser Luis Libra.

Exelente poema, compadre.
Versos que aprender a envejecer sin subvenciones y que aspiran a conservar las tres o cuatro cosas que realmente importan.

Me gustó mucho.
Un abrazo.

Seguramente los versos han aprendido a envejecer mejor que el que los escribió, y es que mucha aventura al final se paga sí o sí ;):)

Muchas gracias, Nico, me alegra que te gustara este poema. Un fuerte abrazo, compa.
 
Después de cinco años acabo de leer tu poema... y toda la secuela de comentarios (algunos buenísimos). Y además sé de lo que hablábais.
No soy mucho de realismos (quizás porque los he probado poco) y eso me lleva a haberme perdido cosas como esta. Pero he de reconocer ( y reconozco) que me ha gustado mucho. Y lo del "león vegano"... Chapeau!
Saludos, Luis.

Sí, hay comentarios de los compañeros realmente buenos.

Me encanta que te haya gustado el poema, y encima viniendo de una poeta como tú, de un estilo diferente y a la que admiro por su gran ingenio al versar, doblemente encantado.
Muchas gracias, Eratalia. Un cordial saludo.
 
Gracias, Luis por tu respuesta y por compartirme el análisis de la I.A.
Creo que bien usada es una gran herramienta. Es excelente de verdad.
Igualmente lo que vale más para mí es tu tema, tus temas, tu estilo del que aprendo y mucho y sobre todas las cosas tu manera de ser. Eso es y será imposible de sustituir :).
Un gran abrazo.

Cierto, Cecy, la IA bien utilizada es una herramienta muy buena, ... que pueda hacer en un par de segundos un análisis profundo y acertado de una poesía parece increíble; el problema es que una de sus funciones es agradar al usuario, por lo que hay que dejarla claro que queremos un análisis frío y exigente (mejor no decirla que el poema es nuestro).
Pero por supuesto, aunque lo imite muy bien, nunca podrá leer una obra como lo hace un lector humano, pues nosotros, aun intentando ser muy objetivos, asimilamos lo que leemos conforme a nuestras vivencias y a nuestro propio "universo" interior, y cada persona llevamos dentro un universo propio y único.

Otro gran abrazo de vuelta.
 
`
Pues sí, lo reconozco,
resulta que tenían razón. Al final
tenían toda la razón. No lo niego.
Ni de lejos lo conseguí.

Ciertamente no me acerqué a escribir
un solo poema con la mitad de genialidad
de la Szymborska, Casas o Vilas.

Tampoco mi bella y trabajada locura
o mis más oscuros e inconfesables sueños
me inspiraron un solo best-seller
(como los del loco cabronazo de Stephen King)

o mi cinefilia -rubricada por miles de horas
de sofá y escandalosa factura del videoclub
me convirtió en director de Hollywood
y poder regalarles a ustedes un "El Padrino IV"

Yo, que he sido polémico y contradictorio
como un león vegano,
que fui guerrero como un descarado sioux
sacando el dedo al séptimo de caballería.
Sí, cierto, no llegué a colonizar Marte,
aunque tuve el gusto de conocer
algunas inteligencias superiores.

Yo, que mezclé y removí edenes e infiernos
entre rascacielos de errores y ultraerrores
entre filosofías exprés, lencerías apátridas,
sangres al bourbon y horizontes maleducados;
que adquirí un stock de jaulas y futuros
inconclusos con la artillería del desencanto...

Y es que ni mis trapicheos de juventud
y mi adicción por los dulces y falsos efluvios nocturnos
me permitieron ganar un euro
en algún rentable negocio duty free,

ni mi incursión en la reforma de pisos
junto a mi relación alcohólica
con el director de una sucursal del Banesto
aproximó un ápice los ceros de mi cuenta
bancaria a los de Florentino Pérez.

No, amigos míos, mi medio tupé y sugerente mirada
tampoco me proporcionaron la décima parte
de atractivas amantes que George Clooney.
No ablandé el corazón de la chica más sexi
y maravillosamente asocial del instituto.

Jamás solucioné una miga el hambre mundial
ni inventé una mierda de crema exfoliante.
Ni mi buen fondo me hizo santo,
ni mis pecados me hicieron digno del diablo,
ni mis patadas voladoras Bruce Lee.

Y no, evidentemente nunca gané un balón de oro
ni mi talento artístico creó algo parecido
al "Imagine" de Lennon o al "El Guernica" de Picasso,
ni, por supuesto, mi labia me llevó a la Casa Blanca,
ni siquiera a alguna mísera concejalía
de mi muy modesto pueblo.

(_ Dios de los agnósticos y los soñadores devotos:
¡en qué barra de bar me abandonaste definitivamente!)

La pura verdad es que me tuve que conformar
con algún triste premio en un par de foros de poesía,
con algún polvo de miedo sobre la moqueta del piso
mientras Vito Corleone ordenaba asesinar al traidor de turno,
con comandar una banda de divertidos descerebrados

o con un ciego alucinante gracias a una pastilla rosa
regalada por una camello de un inolvidable verde de ojos
-casi de otro planeta- a juego con sus rastas
junto a la plaza de toros de Pamplona.

Pero sobre todo,

sobre todo, recibí el amor
de unas pocas y deslumbrantes personas,
como el sol de un amanecer de postal
en una playa virgen de Costa Rica.

Y hasta algún ronroneo o lametón oportunos
-cual hombro divino-
cuando el mundo entero hacía aguas,
y mi viejo y fiel espejo mágico
me explotaba en las narices,
sin previo aviso, en más de mil,
o quizás y no exagero, en un millón de jodidos pedazos.

________


Triunfar creo que viene asociado a dónde naces y qué amistades tiene uno. O una suerte que te cagas. En todos los ámbitos. A no ser que uno sea un genio, y ni así a veces. A Cervantes fueron a verlo a Alcalá de Henares unos ingleses. Al ver en la pobreza que vivía, le preguntaron cómo era posible. España cree que así agudizo el ingenio. Esa fue, más o menos, su respuesta.

Hay escritores y poetas que pasarían inadvertidos hasta en MP, y algunos famosísimos. Incluso del Siglo de Oro español. Aunque estos tienen el mérito de poner en marcha, descubrir. Tema largo. Pero lo bueno es lo que dice al final, quedarse con esos pequeños momentos, celestiales para uno. Es lo que vale al final.

Muy buen poema, señor Libra Luis.

Salud2, compañero.
 
Triunfar creo que viene asociado a dónde naces y qué amistades tiene uno. O una suerte que te cagas. En todos los ámbitos. A no ser que uno sea un genio, y ni así a veces. A Cervantes fueron a verlo a Alcalá de Henares unos ingleses. Al ver en la pobreza que vivía, le preguntaron cómo era posible. España cree que así agudizo el ingenio. Esa fue, más o menos, su respuesta.

Hay escritores y poetas que pasarían inadvertidos hasta en MP, y algunos famosísimos. Incluso del Siglo de Oro español. Aunque estos tienen el mérito de poner en marcha, descubrir. Tema largo. Pero lo bueno es lo que dice al final, quedarse con esos pequeños momentos, celestiales para uno. Es lo que vale al final.

Muy buen poema, señor Libra Luis.

Salud2, compañero.

Pues sí, señor Vicente, y es que en esta vida al final todo depende de la suerte.
En cualquier actividad o disciplina que hagamos también todo depende de ella, ... primero para nacer con el talento necesario, y segundo para que se den las circunstancias para poder desarrollarlo y para que sea valorado como merece.
Aunque creo que la mayor suerte de todas es poder llegar a decir un día que hemos vivido un montón de momentos felices, y que por ellos nos mereció la pena toda esta puta locura de vida, ... y para eso no se precisa ser un genio, ni siquiera talentoso... o sí ;)

Gracias por la visita y feliz casi finde, compa.
 
Última edición:
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Pues sí, lo reconozco,
resulta que tenían razón. Al final
tenían toda la razón. No lo niego.
Ni de lejos lo conseguí.

Ciertamente no me acerqué a escribir
un solo poema con la mitad de genialidad
de la Szymborska, Casas o Vilas.

Tampoco mi bella y trabajada locura
o mis más oscuros e inconfesables sueños
me inspiraron un solo best-seller
(como los del loco cabronazo de Stephen King)

o mi cinefilia -rubricada por miles de horas
de sofá y escandalosa factura del videoclub
me convirtió en director de Hollywood
y poder regalarles a ustedes un "El Padrino IV"

Yo, que he sido polémico y contradictorio
como un león vegano,
que fui guerrero como un descarado sioux
sacando el dedo al séptimo de caballería.
Sí, cierto, no llegué a colonizar Marte,
aunque tuve el gusto de conocer
algunas inteligencias superiores.

Yo, que mezclé y removí edenes e infiernos
entre rascacielos de errores y ultraerrores
entre filosofías exprés, lencerías apátridas,
sangres al bourbon y horizontes maleducados;
que adquirí un stock de jaulas y futuros
inconclusos con la artillería del desencanto...

Y es que ni mis trapicheos de juventud
y mi adicción por los dulces y falsos efluvios nocturnos
me permitieron ganar un euro
en algún rentable negocio duty free,

ni mi incursión en la reforma de pisos
junto a mi relación alcohólica
con el director de una sucursal del Banesto
aproximó un ápice los ceros de mi cuenta
bancaria a los de Florentino Pérez.

No, amigos míos, mi medio tupé y sugerente mirada
tampoco me proporcionaron la décima parte
de atractivas amantes que George Clooney.
No ablandé el corazón de la chica más sexi
y maravillosamente asocial del instituto.

Jamás solucioné una miga el hambre mundial
ni inventé una mierda de crema exfoliante.
Ni mi buen fondo me hizo santo,
ni mis pecados me hicieron digno del diablo,
ni mis patadas voladoras Bruce Lee.

Y no, evidentemente nunca gané un balón de oro
ni mi talento artístico creó algo parecido
al "Imagine" de Lennon o al "El Guernica" de Picasso,
ni, por supuesto, mi labia me llevó a la Casa Blanca,
ni siquiera a alguna mísera concejalía
de mi muy modesto pueblo.

(_ Dios de los agnósticos y los soñadores devotos:
¡en qué barra de bar me abandonaste definitivamente!)

La pura verdad es que me tuve que conformar
con algún triste premio en un par de foros de poesía,
con algún polvo de miedo sobre la moqueta del piso
mientras Vito Corleone ordenaba asesinar al traidor de turno,
con comandar una banda de divertidos descerebrados

o con un ciego alucinante gracias a una pastilla rosa
regalada por una camello de un inolvidable verde de ojos
-casi de otro planeta- a juego con sus rastas
junto a la plaza de toros de Pamplona.

Pero sobre todo,

sobre todo, recibí el amor
de unas pocas y deslumbrantes personas,
como el sol de un amanecer de postal
en una playa virgen de Costa Rica.

Y hasta algún ronroneo o lametón oportunos
-cual hombro divino-
cuando el mundo entero hacía aguas,
y mi viejo y fiel espejo mágico
me explotaba en las narices,
sin previo aviso, en más de mil,
o quizás y no exagero, en un millón de jodidos pedazos.

________
Pues creo que al final no tenían razón, y menos aún en el fondo... y además no creo que importe lo que creyeran.

" Pero sobre todo,
sobre todo, recibí el amor
de unas pocas y deslumbrantes personas,
como el sol de un amanecer de postal
en una playa virgen de Costa Rica.
Y hasta algún ronroneo o lametón oportunos
-cual hombro divino-
cuando el mundo entero hacía aguas..."

Lo relevante está en el final del poema, aunque se hayan de romper mil espejos.
Abrazote de sábado, Luis, en domingo de retiro y patio.
 

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