No solo mi cariño te precisa,
sino que el pasto romo, que ha perdido
su frescura sirviéndonos de nido
se hizo brizna esperando nuestra risa.
Un día, sin hacer ruido y sin prisa,
te alejaste de todo y, aun herido,
fui consciente: llegaste a mí debido
a la pena, maniática e insumisa.
Hasta el amanecer te echa de menos,
así como la luna amarillenta
lo hace en cada escenario de sus galas.
Surgiste como un ángel; de mis cienos
me salvaste, y entonces me di cuenta:
no sé si vives...o si tienes alas.
Gavase
sino que el pasto romo, que ha perdido
su frescura sirviéndonos de nido
se hizo brizna esperando nuestra risa.
Un día, sin hacer ruido y sin prisa,
te alejaste de todo y, aun herido,
fui consciente: llegaste a mí debido
a la pena, maniática e insumisa.
Hasta el amanecer te echa de menos,
así como la luna amarillenta
lo hace en cada escenario de sus galas.
Surgiste como un ángel; de mis cienos
me salvaste, y entonces me di cuenta:
no sé si vives...o si tienes alas.
Gavase
al ninja le gusto el soneto y a mí me gustan los ángeles le dejo un conejo
la estructura clásica de los versos siempre da un punto extra por el esfuerzo
ojo de andar contando silabas con esas máquinas que al ninja no le gusta