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Nada es lo que parece,
será verdad o mentira,
pero eso nada importa
si al corazón apostilla,
pues la razón no es la dueña
de aquello que el ser afirma
cuando al corazón escucha
en sentires y en envidias.
Nada aparece ante ti
disfrazado de primicias,
antes bien es abejorro
que si te acercas te pica.
Nunca importan tus afanes
si te mueve la codicia,
serás pobre en tu deseo
sin saber qué necesitas.
Nada es lo que parece,
será verdad o mentira,
pero eso nada importa
si al corazón apostilla,
pues la razón no es la dueña
de aquello que el ser afirma
cuando al corazón escucha
en sentires y en envidias.
Nada aparece ante ti
disfrazado de primicias,
antes bien es abejorro
que si te acercas te pica.
Nunca importan tus afanes
si te mueve la codicia,
serás pobre en tu deseo
sin saber qué necesitas.
Nada es lo que parece,
será verdad o mentira,
pero eso nada importa
si al corazón apostilla,
pues la razón no es la dueña
de aquello que el ser afirma
cuando al corazón escucha
en sentires y en envidias.
Nada aparece ante ti
disfrazado de primicias,
antes bien es abejorro
que si te acercas te pica.
Nunca importan tus afanes
si te mueve la codicia,
serás pobre en tu deseo
sin saber qué necesitas.
Nada es lo que parece, pues siempre nos gusta aparentar y presumir de aquello que se carece. Somos así la gente, poco conformes con lo que realmente sentimos como ser propio, siempre aspirando a ser como aquellos otros a quienes idealizamos. Al final cuando pesan los años, uno se da cuenta de que no sirve para nada el fingir, el aparentar, el codiciar. Las canas que cubren nuestras cabezas son el testimonio de que hemos alcanzado un mínimo sentido común y nos hacen ver que el mundo no necesita fantoche, ni Inconsistentes, ni zafios, ni vagos, solo precisa gentes de bien, sencillos y claros, honrados y cabales.
Gracias por ese poema romanceado, interesante y profundo, como todo lo tuyo. Siempre es agradable leerte. Un fuerte abrazo y un montón de besos.