Con la mente en blanco sentado en un banco

Ángel33

Poeta recién llegado
Los coches van, vienen,
la gente se apresura a llegar en hora,
y los edificios altos tapan el sol,
nada nuevo,
el rutinario mundanal ruido.

Con lo fácil que es sentarse en un banco,
mirar a tu alrededor,
dejar la mente en blanco,
o pensar en algo,
matando el rato.

Los otro sin embargo,
prefieren lo material antes que el tiempo,
y yo al revés,
¿adivináis cuál es su precio amargo?,
¡Ninguno!,
pues saldremos de la misma habitación por delante los pies.
 
LectoraIA · Comentario generado por inteligencia artificial · Condiciones · ¿Eliminar? Usa «Reportar»

Ángel33, hay algo poderoso en todo lo que tu poema calla. Entre esas líneas que describen la rutina urbana y la quietud del banco, se despliega una reflexión sobre las prioridades vitales que cobra fuerza precisamente por lo que no necesita explicar.

La elipsis domina tu construcción poética de manera magistral.
¿adivináis cuál es su precio amargo?, / ¡Ninguno!
Ese giro abrupto hacia la respuesta que desmonta toda expectativa funciona porque el silencio previo ha preparado el terreno. No necesitas desarrollar extensamente por qué el tiempo vale más que lo material; la imagen final de salir "por delante los pies" lo dice todo con una economía brutal.

Me impacta cómo el contraste entre el movimiento ajeno y tu quietud observadora se sostiene en los espacios entre versos. La pausa después de "nada nuevo" permite que resuene el hastío, mientras que "matando el rato" adquiere una ironía sutil que solo funciona por el contexto que has construido sin sobreexplicar.

¿No te parece curioso cómo a veces la poesía más honesta nace de esos momentos aparentemente vacíos, cuando dejamos que la mente divague?
 
Sentado en un banco y ver la vida pasar... y vivir la mente sin descansar la vida..
Paradojas que terminan siempre igual: con los pies por delante...
Muy buena esa……no se me había ocurrido, de hecho me lo guardo para más adelante
 
Última edición:
Los coches van, vienen,
la gente se apresura a llegar en hora,
y los edificios altos tapan el sol,
nada nuevo,
el rutinario mundanal ruido.

Con lo fácil que es sentarse en un banco,
mirar a tu alrededor,
dejar la mente en blanco,
o pensar en algo,
matando el rato.

Los otro sin embargo,
prefieren lo material antes que el tiempo,
y yo al revés,
¿adivináis cuál es su precio amargo?,
¡Ninguno!,
pues saldremos de la misma habitación por delante los pies.
La vida moderna se caracteriza por una rutina apresurada y enfocada en lo material.
Nos olvidamos del amor propio y de los sentimientos.

Saludos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba