tecafeyletras
Poeta recién llegado
Y entonces volvimos,
como vuelven los trenes que nadie espera
y sin embargo silban en mitad de la noche
para despertarle la memoria a las ventanas.
La encontré al final de mis silencios.
Y el mundo hizo esa pequeña trampa
de quedarse quieto un segundo,
apenas un segundo,
lo suficiente para que mis ojos
recordaran su nombre húmedo.
Se vale, pensé,
haber sobrevivido a este invierno
guardando en el bolsillo
la tibieza imposible de sus manos.
Porque hay amores que no terminan:
solamente se sientan lejos,
a fumar silencio y calendario,
hasta que un día regresan
con la lluvia en los hombros
y el corazón diciendo todavía.
como vuelven los trenes que nadie espera
y sin embargo silban en mitad de la noche
para despertarle la memoria a las ventanas.
La encontré al final de mis silencios.
Y el mundo hizo esa pequeña trampa
de quedarse quieto un segundo,
apenas un segundo,
lo suficiente para que mis ojos
recordaran su nombre húmedo.
Se vale, pensé,
haber sobrevivido a este invierno
guardando en el bolsillo
la tibieza imposible de sus manos.
Porque hay amores que no terminan:
solamente se sientan lejos,
a fumar silencio y calendario,
hasta que un día regresan
con la lluvia en los hombros
y el corazón diciendo todavía.