Chepeleon Arguello
Poeta veterano en el Portal
Nos acosa la realidad de Ellos
A DAMAMISTERIOSA
Diana
Te invito a cazar sin misericordia silencios.
Para después enredarlos en tu pelo,
como quiebraplatas en la noche del vivir.
Tengo un escopeta doce, recortada
con psicodélicos colores tatuados
que muta sin compasión
el perdón y el claro remordimiento.
Cuando apretemos el gatillo
no sabrá distinguir en sus aterrados ojitos
la envidia o las lágrimas de falsa inocencia.
El parte de guerra, llama a toda voz
a depilar del cuerpo de la vida
las memorias que sangran las horas
con sus estridentes recuerdos de juventud reprimida.
Vos y yo Diana, pintamos en cuadros invisibles
con pinceles mudos, que seducen la imaginación
sus cuerpos esqueléticos de la divina moral
desnudo o harapientos de la bondad fingida.
Sus lascivos sueños, pretenden imitar
virtudes de santos, pero; cuando nadie los ve
en cuartos oscuros se visten
con la piel de la ramera o de dóciles depravados.
Por eso, los anoréxicos del vivir
nos odian con tanta pasión.
Sus rostros exaltados por la ambición
segregan pus en sus comentarios.
Al final de sus arcoíris,
sus erráticas heces las recibirán como pago.
La vida, no es un ramo de bondades
Vos y Yo
deletreamos, para encontrar entre los pétalos
perfumados, las falsas realidades.
La rutina es opio
inyectemos sus cansados cuerpos
con nuestras arrogantes verdades
para que sean distintos.
Nuestros debilitados corazones
son el pulso del mundo
un mundo que muere de asco
ante el vil comportamiento del hombre
Vamos a la guerra Diana
para establecer un mundo menos voraz
y más humano.
Desprovisto de sus miradas
por la reputisimas ganas
de vivir sin miedo.
A DAMAMISTERIOSA
Diana
Te invito a cazar sin misericordia silencios.
Para después enredarlos en tu pelo,
como quiebraplatas en la noche del vivir.
Tengo un escopeta doce, recortada
con psicodélicos colores tatuados
que muta sin compasión
el perdón y el claro remordimiento.
Cuando apretemos el gatillo
no sabrá distinguir en sus aterrados ojitos
la envidia o las lágrimas de falsa inocencia.
El parte de guerra, llama a toda voz
a depilar del cuerpo de la vida
las memorias que sangran las horas
con sus estridentes recuerdos de juventud reprimida.
Vos y yo Diana, pintamos en cuadros invisibles
con pinceles mudos, que seducen la imaginación
sus cuerpos esqueléticos de la divina moral
desnudo o harapientos de la bondad fingida.
Sus lascivos sueños, pretenden imitar
virtudes de santos, pero; cuando nadie los ve
en cuartos oscuros se visten
con la piel de la ramera o de dóciles depravados.
Por eso, los anoréxicos del vivir
nos odian con tanta pasión.
Sus rostros exaltados por la ambición
segregan pus en sus comentarios.
Al final de sus arcoíris,
sus erráticas heces las recibirán como pago.
La vida, no es un ramo de bondades
Vos y Yo
deletreamos, para encontrar entre los pétalos
perfumados, las falsas realidades.
La rutina es opio
inyectemos sus cansados cuerpos
con nuestras arrogantes verdades
para que sean distintos.
Nuestros debilitados corazones
son el pulso del mundo
un mundo que muere de asco
ante el vil comportamiento del hombre
Vamos a la guerra Diana
para establecer un mundo menos voraz
y más humano.
Desprovisto de sus miradas
por la reputisimas ganas
de vivir sin miedo.
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