Soneto del alba

Enrique Floriano

Poeta fiel al portal
Es el amanecer en mi ciudad,
que despiertan los pájaros cantando
y se encienden las flores desplegando
su caricia airosa a libertad.

No puedo resistirme a la bondad
de la naturaleza amable, cuando
renace en las montañas palpitando,
que voy a su salida y claridad.

No hay unión más suave y misteriosa
que la de mis sentidos en el alba
que desmayo en placer y paroxismo.

Así en esta día, la armoniosa
fuerza, todo satura y todo salva
para nuestro esporádico optimismo.

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Es el amanecer en mi ciudad,
que despiertan los pájaros cantando
y se encienden las flores desplegando
su caricia airosa a libertad.

No puedo resistirme a la bondad
de la naturaleza amable, cuando
renace en las montañas palpitando,
que voy a su salida y claridad.

No hay unión más suave y misteriosa
que la de mis sentidos en el alba
que desmayo en placer y paroxismo.

Así en esta día, la armoniosa
fuerza, todo satura y todo salva
para nuestro esporádico optimismo.

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Bueno, perdón por los gerundios.

¡Ah. mi querido amigo Enrique!
Ya yo escribió "El Beto" Beethoven en su divina Pastoral, el 2º movimiento "Despertar de alegres sentimientos al contemplar la campiña"...
Nada llega más al alma, cuando el alma es pura y cristalina, que extasiarse en la contemplación de la Naturaleza, que lleva a Dios, como ya lo enseñó San Buenaventura (Prominente Franciscano, y como tal, amante de la Creación) en "Itinerario de la mente a Dios": De la delectación de las cosas sensibles, de la Creación, ascendemos a la Causa, a Dios.
Tu soneto es magistral y me honra ser el primero en comentarlo. Van mis aplausos y una constelación merecida.
Eduardo Morguenstern.
Instituto de Ciencias del Ambiente y Defensa de la Vida
"San Francisco de Asís" - Argentina.
 
¡Ah. mi querido amigo Enrique!
Ya yo escribió "El Beto" Beethoven en su divina Pastoral, el 2º movimiento "Despertar de alegres sentimientos al contemplar la campiña"...
Nada llega más al alma, cuando el alma es pura y cristalina, que extasiarse en la contemplación de la Naturaleza, que lleva a Dios, como ya lo enseñó San Buenaventura (Prominente Franciscano, y como tal, amante de la Creación) en "Itinerario de la mente a Dios": De la delectación de las cosas sensibles, de la Creación, ascendemos a la Causa, a Dios.
Tu soneto es magistral y me honra ser el primero en comentarlo. Van mis aplausos y una constelación merecida.
Eduardo Morguenstern.
Instituto de Ciencias del Ambiente y Defensa de la Vida
"San Francisco de Asís" - Argentina.

Siempre me honran tus comentarios, estimado Eduardo, le añaden en este caso valía, a un soneto que quizás está por debajo de lo que amablemente comentas.
Gracias, amigo, por tu visita y por rescatar del olvido estos versos.

Un cálido abrazo.
 
Ligia Calderón Romero;1216068 dijo:
Me ha dado gusto leerte en este exquisito soneto de grandioso contenido.

Un gusto pasearme entre tus letras mi estimado amigo.

Gracias Ligia, por tu bella presencia en mi escrito.

Abrazos.
 

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