Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Las grietas de mis labios ahogan su silencio
ya no narran historias, ni atrapan suspiros,
si te ven pasar ya no te dan en anuncio.
Renunciaron a tiritar ante tus ojos de zafiros.
Mi mirada que abrían despertares
desborda su recorrido de cristal humedecido,
entre los surcos sin cosechas de altares.
Perdiéndose en los horizontes que nunca he vencido.
Intento elevar mis manos marcadas
señales que deja el paso del tiempo,
códigos que tienen lecturas cifradas.
Como el silencio que rodea al templo.
La escarcha de mis cabellos ya no peino
solo el viento va jugando y mis ideas revoloteando,
Arrancando los versos y las hojas de mi último otoño.
Mientras mi recuerdo lloroso, te sigue nombrando.
Se envejeció mi alma de tanto amar
de almacenar en el desván sus esperanzas,
arrugada bandera que no vuelve a flamear.
Deposito acaudalado de todas sus confianzas.
Sólo mi corazón sigue dictando su sentencia
para aceptar con responsabilidad,
que después de tanto tiempo es tu presencia.
La que acompaña a mí latir una eternidad.
ya no narran historias, ni atrapan suspiros,
si te ven pasar ya no te dan en anuncio.
Renunciaron a tiritar ante tus ojos de zafiros.
Mi mirada que abrían despertares
desborda su recorrido de cristal humedecido,
entre los surcos sin cosechas de altares.
Perdiéndose en los horizontes que nunca he vencido.
Intento elevar mis manos marcadas
señales que deja el paso del tiempo,
códigos que tienen lecturas cifradas.
Como el silencio que rodea al templo.
La escarcha de mis cabellos ya no peino
solo el viento va jugando y mis ideas revoloteando,
Arrancando los versos y las hojas de mi último otoño.
Mientras mi recuerdo lloroso, te sigue nombrando.
Se envejeció mi alma de tanto amar
de almacenar en el desván sus esperanzas,
arrugada bandera que no vuelve a flamear.
Deposito acaudalado de todas sus confianzas.
Sólo mi corazón sigue dictando su sentencia
para aceptar con responsabilidad,
que después de tanto tiempo es tu presencia.
La que acompaña a mí latir una eternidad.
::