Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
MUERTE EN TRES PARTES.
Primera
Aclama al verso en las estaciones de tus canas,
rezos de un muerto que es labriego en su sino.
que ya labro el destino y de su surco preso,
hace tierra abierta que se pierde en sus manos.
Ábreme la puerta que te vengo a ver
no se si para quedarme o para recoger
los velos de Salomé y que después
me decapite y en bandeja de plata,
también entregue mi cabeza a la muerte
y que sea silente su beso en mi frente.
Guardo el miedo entre tus amarillas uñas,
que de tu caricia es el desgarro en mi cara
al coger una lágrima y llevándotela a la boca,
la hagas saliva de dragones y con dos cojones
me quede quieto y mirándote sepas
que estoy frente a ti, sin reproches, sin rencores.
Las flores de Mayo, perdieron sus hojas
y acomodado el tallo en el suelo,
hacen de alfombra al hastío de un paisaje,
que en las huellas de difuntos
van dejando entierro en los rosales,
que se queda la espina viuda, mirando al cielo
y en el desvelo de la noche,
no hay quien haga
camino con los pies descalzos.
Segunda
Morirá mi cuerpo
ya cansado
y sentado al final
del camino,
te reprochara
que hayas tardado tanto.
Tu mano entre mi mano
tu mirada hará morada
en mis ojos,
pero al corazón
lo dejaras a un lado.
Que se vistió tantas veces
de amor y silencio,
que no es tuyo
sino de la copla que recite
en una madrugada
La Rosa de los Vientos.
Tercera
Que me porfié la luna del páramo
en nombre de los devotos deberes
umbral de la máscara que no amo
me presento sin mis enseres.
Detrás de las plumas de un pavo real
se esconde el temor de tu nombre,
más la letra de mi verso es leal
y en el yunque de mi boca, pronombre.
Asómate a mi labio y quita una sonrisa
que sea tristeza en tu guadaña,
pero dame la muerte sin prisa.
Para que te retara tu boca,
ayer, pasado te deje un poema
con besos que al alma toca.
Juanjota.
Primera
Aclama al verso en las estaciones de tus canas,
rezos de un muerto que es labriego en su sino.
que ya labro el destino y de su surco preso,
hace tierra abierta que se pierde en sus manos.
Ábreme la puerta que te vengo a ver
no se si para quedarme o para recoger
los velos de Salomé y que después
me decapite y en bandeja de plata,
también entregue mi cabeza a la muerte
y que sea silente su beso en mi frente.
Guardo el miedo entre tus amarillas uñas,
que de tu caricia es el desgarro en mi cara
al coger una lágrima y llevándotela a la boca,
la hagas saliva de dragones y con dos cojones
me quede quieto y mirándote sepas
que estoy frente a ti, sin reproches, sin rencores.
Las flores de Mayo, perdieron sus hojas
y acomodado el tallo en el suelo,
hacen de alfombra al hastío de un paisaje,
que en las huellas de difuntos
van dejando entierro en los rosales,
que se queda la espina viuda, mirando al cielo
y en el desvelo de la noche,
no hay quien haga
camino con los pies descalzos.
Segunda
Morirá mi cuerpo
ya cansado
y sentado al final
del camino,
te reprochara
que hayas tardado tanto.
Tu mano entre mi mano
tu mirada hará morada
en mis ojos,
pero al corazón
lo dejaras a un lado.
Que se vistió tantas veces
de amor y silencio,
que no es tuyo
sino de la copla que recite
en una madrugada
La Rosa de los Vientos.
Tercera
Que me porfié la luna del páramo
en nombre de los devotos deberes
umbral de la máscara que no amo
me presento sin mis enseres.
Detrás de las plumas de un pavo real
se esconde el temor de tu nombre,
más la letra de mi verso es leal
y en el yunque de mi boca, pronombre.
Asómate a mi labio y quita una sonrisa
que sea tristeza en tu guadaña,
pero dame la muerte sin prisa.
Para que te retara tu boca,
ayer, pasado te deje un poema
con besos que al alma toca.
Juanjota.
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