Clavabas en mis ojos tus ojitos
-no haré comparaciones pastelosas
(con mares, con arenas y esas cosas)-
castaños son, y punto. Más bonitos...
Pues eso, que clavándolos estabas
y yo tonta perdía por mirarte
(tratando de ponerle algo de arte)
pensaba... ¡yo qué se lo que pensaba!
El caso es que me vuelves medio tonta
y mira qué pitoste estoy montando
que ni es poema ni ná, ¡y no te rías!
... si ves que el corazón se me desmonta.
Será que tu mirar me está matando.
Será que vive en él la vida mía.