Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
-¿Qué es lo que puede darle a mi abolengo
un infamante pobretón como usted?
preguntó su graciosisima merced
acerca de lo que tengo y no tengo.
Y hago inventario de mi posesión
para responderle a la bella dama,
porque quiero llevármela a la cama,
ganándome su altivo corazón.
Oiga: tengo un silencio eternizado
por golpes y embestidas del pasado;
y una rabia caprichosa,
y una furia poderosa,
y una vaga hostilidad
que pelea por la verdad,
y la rima clandestina
que se hiergue concubina
de éste que es su poeta loco.
Lo sé, lo sé, todo esto aun es muy poco;
pero continuemos el inventario:
Tengo todo un corolario
de experiencias milagrosas,
tengo fragancia de rosas
poblando cayosas manos,
tengo millardos de hermanos
cubriendo una geografía
de belleza y algarabía.
También tengo la poesía
que me enciende en alegría,
y tengo también la prosa;
recatada y escandalosa,
goteando; sobre mi vida,
ansimante y divertida.
Tengo sueños escondidos
debajo de mis almohadas,
y tengo el polvo de las hadas
para adornar tus vestidos.
Tengo noches estrelladas
cortejadas por la luna,
también tengo la fortuna
que es obsequio de las hadas.
Fantasías elegantes
acerca de fascinantes
universos paralelos,
tengo para tus anhelos.
Tengo rasgados los velos
de templos esclavizantes,
tengo un sinfín de amantes
en el Reino de los Cielos.
Tengo islotes de osadía
en mares de alba y aurora,
y tengo la mar bravía
que desde mi piel aflora.
Y tengo una cofradía
de sueños de fauna y flora,
y tengo la protectora
pasión que hacia tí me guía.
Tengo la rima risueña,
dulce, tierna, voluptuosa,
que; alzándose prestigiosa,
pretende que seas su dueña.
Tengo el soneto y la estancia,
tengo la lira y la glosa,
tengo pluma prodigiosa
que deja mucha ganancia.
Tengo joyas de esperanza
guardadas en el armario,
tengo todo un seminario
de música, baile y danza.
Y aun te tengo atesorados
sentimientos y emociones,
junto a un mar de sensaciones
y besos amelcochados.
Y todavía te tengo:
colinas reverdecidas
y caricias bendecidas
para tu alto abolengo.
Y si ésto no te bastara,
te tengo el sueño dorado
de vivir siempre a tu lado,
que te pondré como tiara
para adornar tu cabeza,
cuando comas en mi mesa,
cuando duermas en mi cama,
cuando; de mi hogar, seas ama.
¿Viste lo muy rico que soy
aunque no tenga un centavo?
si quieres me hago tu esclavo:
todo lo que tengo te doy.
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un infamante pobretón como usted?
preguntó su graciosisima merced
acerca de lo que tengo y no tengo.
Y hago inventario de mi posesión
para responderle a la bella dama,
porque quiero llevármela a la cama,
ganándome su altivo corazón.
Oiga: tengo un silencio eternizado
por golpes y embestidas del pasado;
y una rabia caprichosa,
y una furia poderosa,
y una vaga hostilidad
que pelea por la verdad,
y la rima clandestina
que se hiergue concubina
de éste que es su poeta loco.
Lo sé, lo sé, todo esto aun es muy poco;
pero continuemos el inventario:
Tengo todo un corolario
de experiencias milagrosas,
tengo fragancia de rosas
poblando cayosas manos,
tengo millardos de hermanos
cubriendo una geografía
de belleza y algarabía.
También tengo la poesía
que me enciende en alegría,
y tengo también la prosa;
recatada y escandalosa,
goteando; sobre mi vida,
ansimante y divertida.
Tengo sueños escondidos
debajo de mis almohadas,
y tengo el polvo de las hadas
para adornar tus vestidos.
Tengo noches estrelladas
cortejadas por la luna,
también tengo la fortuna
que es obsequio de las hadas.
Fantasías elegantes
acerca de fascinantes
universos paralelos,
tengo para tus anhelos.
Tengo rasgados los velos
de templos esclavizantes,
tengo un sinfín de amantes
en el Reino de los Cielos.
Tengo islotes de osadía
en mares de alba y aurora,
y tengo la mar bravía
que desde mi piel aflora.
Y tengo una cofradía
de sueños de fauna y flora,
y tengo la protectora
pasión que hacia tí me guía.
Tengo la rima risueña,
dulce, tierna, voluptuosa,
que; alzándose prestigiosa,
pretende que seas su dueña.
Tengo el soneto y la estancia,
tengo la lira y la glosa,
tengo pluma prodigiosa
que deja mucha ganancia.
Tengo joyas de esperanza
guardadas en el armario,
tengo todo un seminario
de música, baile y danza.
Y aun te tengo atesorados
sentimientos y emociones,
junto a un mar de sensaciones
y besos amelcochados.
Y todavía te tengo:
colinas reverdecidas
y caricias bendecidas
para tu alto abolengo.
Y si ésto no te bastara,
te tengo el sueño dorado
de vivir siempre a tu lado,
que te pondré como tiara
para adornar tu cabeza,
cuando comas en mi mesa,
cuando duermas en mi cama,
cuando; de mi hogar, seas ama.
¿Viste lo muy rico que soy
aunque no tenga un centavo?
si quieres me hago tu esclavo:
todo lo que tengo te doy.
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