Black Ryder
Poeta recién llegado
Soñador.
Si Tal vez puliendo algún libreto,
o midiendo las líneas de tu soneto,
en corto y esmeroso contexto,
"el escritor fue alguna vez analfabeto"
Entre necios y absurdos silogismos,
que tiempo a de haber para pensar en poesía,
si en versos floridos esconden hipocresía
lunfardas ideas o parodias de sí mismos.
Los que adornan al verbo hoy en día,
ay! que diría pablo Neruda?
que critica tan buena!
como si anunciara la Parusía.
En el vergel del claustro hay una voz,
de un afán vanidoso, que impedir pretende,
el fluir de ingeniosos frutos elocuentes,
juzgar con bastón de oro al escritor frecuente.
Pues el exclamo de mi tercer mundo,
sin "academias de poesía" ni banderolas,
el lamento creciente al cual me incluyo,
de mi pueblo aspirante y con orgullo.
No se puede frenar ni con mil versos,
al desarrollo principiante en su lento crepitar,
tejiendo o disfrazando al verbo
y a la mismísima mierda lo demás.
No los demiurgos, no los Prototipos,
ni los gandharvas locos del poeta,
aun más santafesino, aquel de Rosario,
tienen la clave de los Arquetipos.
Ni sus huestes contra el lánguido occidente,
que permanece absorto en la agonía permanente,
no lo tiene aquella fierecilla valiente,
ni el sordo reclamo de un canto silvestre.
Que en momentos de calma señala la sabiduría,
donde todos, sea en la alacena o en la bañera,
la agudeza de algún empírico erudito recordaría,
Arquímedes corriendo desnudo y gritando: eureka!
Y sin más servirse de un sexteto liral,
sacrificando peones sin piedad,
dejando ya de lado su errada elite de cualidad,
por manotazos de ahogado, que sale más natural.
Que en hilarante desdén no pierda la cordura,
por un joven aprendiz, que le recita a la luna,
queriendo llenar una alberca vacía,
con los berrinches de una fierecilla.
Solo se oye en pleno orgasmo del placer silenciado,
el infinito aullar de los lobos,
sí!... la piel desnuda es un disfraz, y prestado.
Y más circundante aun, el sentimiento manifestado,
puesto que en el universo, tontos somos todos;
que lance la primera piedra aquel que nunca ha soñado.
Si Tal vez puliendo algún libreto,
o midiendo las líneas de tu soneto,
en corto y esmeroso contexto,
"el escritor fue alguna vez analfabeto"
Entre necios y absurdos silogismos,
que tiempo a de haber para pensar en poesía,
si en versos floridos esconden hipocresía
lunfardas ideas o parodias de sí mismos.
Los que adornan al verbo hoy en día,
ay! que diría pablo Neruda?
que critica tan buena!
como si anunciara la Parusía.
En el vergel del claustro hay una voz,
de un afán vanidoso, que impedir pretende,
el fluir de ingeniosos frutos elocuentes,
juzgar con bastón de oro al escritor frecuente.
Pues el exclamo de mi tercer mundo,
sin "academias de poesía" ni banderolas,
el lamento creciente al cual me incluyo,
de mi pueblo aspirante y con orgullo.
No se puede frenar ni con mil versos,
al desarrollo principiante en su lento crepitar,
tejiendo o disfrazando al verbo
y a la mismísima mierda lo demás.
No los demiurgos, no los Prototipos,
ni los gandharvas locos del poeta,
aun más santafesino, aquel de Rosario,
tienen la clave de los Arquetipos.
Ni sus huestes contra el lánguido occidente,
que permanece absorto en la agonía permanente,
no lo tiene aquella fierecilla valiente,
ni el sordo reclamo de un canto silvestre.
Que en momentos de calma señala la sabiduría,
donde todos, sea en la alacena o en la bañera,
la agudeza de algún empírico erudito recordaría,
Arquímedes corriendo desnudo y gritando: eureka!
Y sin más servirse de un sexteto liral,
sacrificando peones sin piedad,
dejando ya de lado su errada elite de cualidad,
por manotazos de ahogado, que sale más natural.
Que en hilarante desdén no pierda la cordura,
por un joven aprendiz, que le recita a la luna,
queriendo llenar una alberca vacía,
con los berrinches de una fierecilla.
Solo se oye en pleno orgasmo del placer silenciado,
el infinito aullar de los lobos,
sí!... la piel desnuda es un disfraz, y prestado.
Y más circundante aun, el sentimiento manifestado,
puesto que en el universo, tontos somos todos;
que lance la primera piedra aquel que nunca ha soñado.